Comentario sobre las recientes investigaciones relativas a las demandas físicas, requerimientos energéticos y la resistencia a la fatiga que se experimentan en el ciclismo profesional durante una gran vuelta

Xabier Muriel, Pedro L Valenzuela, Manuel Mateo-March, Jesús G Pallarés, Alejandro Lucia, David Barranco-Gil. Physical Demands and Performance Indicators in Male Professional Cyclists During a Grand Tour: WorldTour Versus ProTeam Category. Int J Sports Physiol Perform. 2021 Aug 3;1-9. doi: 10.1123/ijspp.2021-0082. Online ahead of print.

 Xabier Muriel, Manuel Mateo-March, Pedro L Valenzuela, Mikel Zabala, Alejandro Lucia, Jesús G Pallares, David Barranco-Gil. Durability and repeatability of professional cyclists during a Grand Tour. Eur J Sport Sci. 2021 Sep 29;1-15. doi: 10.1080/17461391.2021.1987528. Online ahead of print.

 Se presenta a continuación un resumen y diversas aplicaciones prácticas que se desprenden de estos dos trabajos recientemente publicados en dos de las revistas más prestigiosas del área Sports Sciences del JCR, liderados por investigadores pertenecientes a cuatro Universidades y Grupos de Investigación.

  • Faculty of Sport Sciences, Universidad Europea de Madrid
  • Department of Physical Activity and Sport, University of Granada
  • Sport Science Department. Universidad Miguel Hernández de Elche, Spain
  • Human Performance and Sports Science Laboratory, Faculty of Sport Sciences, University of Murcia
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El resultado final en el ciclismo profesional está condicionado por numerosos factores entre los que pueden destacar la climatología, la orografía del recorrido, la táctica individual y de equipo, los materiales empleados, aspectos psicológicos y biomecánicos, percances ocurridos en carrera, etc., aunque muy especialmente va a depender del potencial físico que pueda desarrollar individualmente cada ciclista en carrera (1).

Gracias al avance de la tecnología, y en concreto al uso extendido de los potenciómetros, hoy en día, podemos medir con gran precisión y objetividad el rendimiento físico que manifiesta cada ciclista durante el entrenamiento y la competición. De este avance técnico se desprenden innumerables aplicaciones prácticas para el campo de la programación del entrenamiento, de la nutrición deportiva, y esencialmente en la valoración del rendimiento específico de cada ciclista en su propio contexto (es decir, validez ecológica).

Uno de los conceptos y aplicaciones más avanzados que se desprenden de la medida directa de potencia en el ciclismo es el conocido como perfil de potencia que presenta cada corredor en base a los registros diarios de entrenamiento y competición. Entendemos por ese perfil la media máxima de potencia (Maximun Mean Power, MMP) (2,3) para un determinado tiempo de exposición, que puede ir desde un segundo hasta varias horas, en función de la disciplina que el ciclista lleve a cabo.

Desde un punto de vista práctico este concepto nos abre un gran número de posibilidades ya que sin necesidad de tomar ningún registro de biomarcadores u otros protocolos de laboratorio, en base a la curva o perfil generado por los registros de potencia de entrenamientos y competiciones, si un corredor es capaz de mejorar la MMP durante un tiempo concreto será un síntoma inequívoco de que ha obtenido adaptaciones funcionales sobre esa intensidad en un periodo de tiempo determinado (Figura 1).

Figura 1. Ejemplo del Perfil de Potencia.

 

Así, en función del perfil de la curva que obtenemos de cada ciclista podremos orientarlo hacia una especialidad u otra según los distintos requerimientos (mayor o menor tiempo de exposición o días de competición), identificar sus puntos fuertes y débiles, así como cuantificar objetivamente cuáles han sido las adaptaciones específicas que ha producido nuestra intervención o cualquier otra manipulación que propongamos (por ej., el entrenamiento continuado de HIIT puede mejorar el P1, P5 y el P20, pero podría empeorar el P60 y P180).

Dentro del ciclismo de ruta, hay diferentes tipos de pruebas según orografía (llanas, media montaña, montaña, CRI y CRE) y/o según los días consecutivos de competición (pruebas de un día, pruebas de una semana o las grandes vueltas o pruebas de tres semanas (2–6). Dada su popularidad, impacto económico y relevancia en el pelotón internacional, las Grandes Vueltas han llamado especialmente la atención de investigadores y los equipos profesionales, aunque hasta los últimos años únicamente se habían podido llevar a cabo estudios descriptivos durante las tres semanas de competición sobre los registros de frecuencia cardíaca como indicador de la intensidad (7). Recientemente han comenzado a aparecer estudios con análisis de los registros de potencia, presentándose estudios de caso (8), comparaciones entre valores de hombres y mujeres (9,10), o incluso descriptivos del perfil de potencia de aquellos ciclistas que obtienen resultados top-5 en función de la tipología de carrera (11).

Los resultados de los dos trabajos analizados aquí se centran en el análisis de los datos de potencia individual registrados durante una Gran Vuelta (Vuelta España 2020), entre dos equipos de diferente categoría (Word Tour (WT) vs. Professional Continental Team (PT), con el objetivo de corroborar si realmente existen las diferencias físicas que priori se presuponen entre ambas categorías.

En primer lugar, al analizar las características de la muestra se puede observar una notable diferencia en la experiencia en el campo profesional (años como profesional), así como diferencias en algún factor antropométrico como la talla. Como era de esperar, la posición final media en la general de esta Gran Vuelta es significativamente mejor en el equipo WT que en el PT. Se aprecia también una clara tendencia a que los ciclistas World Tour tengan más edad, sean algo más pesados, y además ostenten un valor de FTP relativo al peso superior que los ProTeam (Tabla 1).

 

El primer estudio (Physical Demands and Performance Indicators in Male Professional Cyclists During a Grand Tour: WorldTour Versus ProTeam Category) se centra en el análisis de los datos derivados de la potencia, y especialmente de la MMP, desarrollados durante toda la Vuelta, así como un análisis pormenorizado para cada una de las 3 semanas de competición.

En la Tabla 2, se puede observar que, efectivamente, los ciclistas del equipo WT desarrollan mayor potencia absoluta y relativa al peso durante toda la Vuelta, lo que implica a su vez un mayor gasto calórico total, por km recorrido, y por kg de peso del ciclista. No se observa sin embargo una diferencia notable entre ambas categorías en la acumulación de carga (TSS), o en el factor de intensidad (IF) medio durante las tres semanas.

En el análisis exhaustivo del perfil de potencia, la Figura 3 muestra los mejores valores de potencia para cada uno de esos tiempos de exposición (desde el P5 s al P180 min) en ambas categorías, tomando para el análisis los datos medios globales de las tres semanas de duración de la Vuelta (Panel A), así como analizando por separado los datos de cada una de las semanas (B 1ª semana, C 2ª semana y D 3ª semana). Resulta destacable que, cuando se analizan los registros medios globales de los 20 días de competición, los corredores del equipo WT no muestran valores sustancialmente superiores en la MMP relativo al peso para ninguna intensidad (P5 s – P180 min) al compararlo con los PT. Sin embargo, al analizar semana por semana, a partir de esfuerzos superiores a 5 min, los ciclistas de la máxima categoría evidencian registros de potencia significativamente superiores que los ciclistas PT, siendo estas diferencias especialmente patentes en la tercera semana de competición.

Asumiendo la posible interferencia generada por las distintas directrices tácticas que reciben en carrera ambos equipos, todos estos resultados parecen sugerir que la mayor celeridad en la recuperación de la fatiga, y por lo tanto la posibilidad de sostener con mayores garantías el perfil de potencia durante la 2ª y 3ª semana de competición, pueden ser los mecanismos que subyacen en las diferencias de nivel competitivo de estos ciclistas.

 

Por todo ello, el segundo de los estudios (Durability and repeatability of professional cyclists during a Grand Tour) se centra en analizar las consecuencias que distintos niveles de gasto energético previos (fatiga acumulada) pueden tener sobre el perfil de potencia del ciclista, tomando como referencia ese mismo esfuerzo en condiciones ideales sin gasto previo, para de esta forma determinar el efecto que va a tener la fatiga sobre el rendimiento físico (durability).

Además de esta visión contemporánea que se esta dando al estudio de la resistencia a la fatiga en ciclismo, en base a un gasto energético previo (12), en este segundo articulo se incluye un novedoso concepto que es la repetibilidad (repeatability), consistente en observar si la capacidad de un ciclista de repetir esfuerzos por encima de un determinado porcentaje (95% en este caso) de la MMP, es superior en función de la categoría del equipo a la que pertenece el ciclista.

La durabilidad se analiza estudiando el MMP después de un gasto energético determinado (MMP después de 0, 15, 25 y 35 kJ/kg), mientras que la repetibilidad se analiza cuantificando el número de veces que un ciclista es capaz de estar por encima del 95% de su MMP en un periodo determinado de tiempo. Par este trabajo, todos estos análisis se han llevado a cabo de forma global (los 20 días de competición) y pormenorizado para cada una de las tres semanas.

Recientes estudios publicados por Van Erp et al. (2021) y Leo et al. (2021) (12,13), parecen sugerir que los ciclistas de mayor nivel (categoría profesional vs. categoría sub 23) son capaces de atenuar la caída de la MMP después acumular distintos niveles gasto o fatiga.

En nuestro caso, al estudiar la durabilidad de la MMP tras los diferentes gastos energéticos propuestos (15, 25 y 35 kJ/kg; lo que implica por ej. que un corredor de 70 kg haya realizado un esfuerzo previo de 240 W durante 75 min, 120 min y 170 min respectivamente ), no se encuentran diferencias significativas para ninguno de los rangos de tiempos analizados. No obstante, como se puede observar en la Figura 4, aun no existiendo diferencias significativas, sí se puede identificar una clara tendencia a que cuanto mayor es el gasto energético previo (mayor fatiga acumulada), mayores son las diferencias en los valores relativos de potencia entre los equipos World Tour y Pro Team.

En cambio, cuando se analizan de forma independiente semana a semana los datos de la MMP tras los distintos grados de fatiga previa (0, 15, 25 y 35 kJ/kg), de nuevo se observan diferencias significativas entre ambos equipos (WT vs. PT). Ya en la 1º semana se registran diferencias entre ambos niveles competitivos para esfuerzos de 1, 5 y 30 minutos, diferencias que se van incrementado a medida que se incrementa el  nivel de gasto energético previo. Esta tendencia se ve reafirmada en la 2º y 3º semana, donde se encontraron diferencias evidentes entre World Tour y Pro Team para los esfuerzos de 5, 10, 20 y 30 minutos, incluso para gastos de 0 kJ/kg (Figura 5).

En cuanto a la repetibilidad, entendida como la cantidad de veces que un ciclista es capaz de desarrollar una potencia superior al 95% de su mejor MMP, al realizar el análisis global (Figura 6) y por semanas (Figura 7) se puede observar que no hay diferencias significativas entre ambos equipos (WT vs. PT), para ninguna de las posibles comparaciones. No obstante, aunque la diferencia no alcance a ser significativa, y desde una perspectiva práctica y de análisis del rendimiento en el que mínimas diferencias de este factor pueden determinar el éxito o el fracaso en competición, estas dos Figuras (6 y 7) evidencian que los corredores del equipo WT tienen mayor capacidad de repetir esfuerzos por encima del 95% en todos los tiempos de exposición medidos, excepto en 30”.

Como conclusiones podemos extraer que ambos estudios corroboran las diferencias significativas esperadas entre los ciclistas del equipo WT y el equipo PT durante una Gran Vuelta, tanto en la experiencia como profesional como el puesto promedio final. En cambio, no hay diferencias significativas en la MMP relativo al peso, al hacer un análisis global, ni después de un gasto energético específico. Para que aparezcan estas diferencias entre ambos niveles de rendimiento se debe realizar un análisis por semana, habiéndose registrado un aumento de las diferencias de rendimiento en el perfil de potencia según avanza la competición.

Al igual que nuestros resultados, otros estudios previos (12,13) también sugieren que la diferencia entre los ciclistas buenos y los excepcionales puede radicar en la capacidad de atenuación de la caída de la MMP cuando va incrementándose el nivel fatiga y el paso de los días de competición (durability).

Por último, aún no habiéndose encontrado diferencias estadísticamente significativas, los resultados de estos trabajos sugieren que es necesario seguir ahondado en el concepto de repetibilidad como factor determinante del rendimiento en ciclismo en ruta, quizás con un % mayor (98%), una muestra más amplia, comparando tipologías de recorrido o de corredores diferentes, etc.

 

References

  1. Phillips KE, Hopkins WG. Determinants of Cycling Performance: a Review of the Dimensions and Features Regulating Performance in Elite Cycling Competitions. Sport Med. 2020;6:1–18.
  2. Pinot J, Grappe F. The record power profile to assess performance in elite cyclists. Int J Sports Med. 2011;32(11):839–44.
  3. Sanders D, van Erp T. The Physical Demands and Power Profile of Professional Men’s Cycling Races: An Updated Review. Int J Sports Physiol Perform. 2020;1(aop):1–10.
  4. Van Erp T, Sanders D. Demands of professional cycling races: influence of race category and result. Eur J Sport Sci. 2021;21(5):666–77.
  5. Sanders D, Heijboer M. Physical demands and power profile of different stage types within a cycling grand tour. Eur J Sport Sci. 2019;19(6):736–44.
  6. Quod MJ, Martin DT, Martin JC, Laursen PB. The power profile predicts road cycling MMP. Int J Sports Med. 2010;31(6):397–401.
  7. Lucia A, Hoyos J, Carvajal A, Chicharro JL. Heart rate response to professional road cycling: the Tour de France. Int J Sports Med. 1999;20(03):167–72.
  8. van Erp T, Kittel M, Lamberts RP. Demands of the Tour de France: A Case Study of a World-Class Sprinter (Part I). Int J Sports Physiol Perform. 2021;1(aop):1–8.
  9. Sanders D, van Erp T, de Koning JJ. Intensity and load characteristics of professional road cycling: Differences between men’s and women’s races. Int J Sports Physiol Perform. 2019;14(3):296–302.
  10. Van Erp T, Sanders D, De Koning JJ. Training characteristics of male and female professional road cyclists: a 4-year retrospective analysis. Int J Sports Physiol Perform. 2019;15(4):534–40.
  11. van Erp T, Lamberts RP, Sanders D. Power Profile of Top 5 Results in World Tour Cycling Races. Int J Sports Physiol Perform. 2021;1(aop):1–7.
  12. van Erp T, Hoozemans M, Foster C, de Koning JJ. The Influence of Exercise Intensity on the Association Between Kilojoules Spent and Various Training Loads in Professional Cycling. Int J Sports Physiol Perform. 2019;14(10):1395–400.
  13. Leo P, Giorgi A, Lorang D, Spragg J, Mujika I, Lawley JS. Workload characteristics and race performance of U23 and elite cyclists during an UCI 2. Pro multistage race (Tour of the Alps). J Sci Cycl. 2020;9(2):4–6.

 

 

Comentario del artículo: Impact of Tailored Multicomponent Exercise for Prevent Weakness and Falls on Nursing Home Residents’ Functional Capacity. Journal of the American Medical Directors Association (JAMDA)

Courel-Ibáñez J, Buendía-Romero, Á, Pallarés JG, García-Conesa, S, Martínez-Cava A, Izquierdo, M. Impact of Tailored Multicomponent Exercise for Prevent Weakness and Falls on Nursing Home Residents’ Functional Capacity. Journal of the American Medical Directors Association (JAMDA). 2021. doi: 10.1016/j.jamda.2021.05.03

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Cada vez existen más evidencias que demuestran que el ejercicio es un tratamiento altamente eficaz y seguro tanto para prevenir, como afrontar e incluso revertir enfermedades en personas mayores [1,2]. En los últimos años existe un creciente interés en explorar qué tipo de ejercicio físico y qué dosis resultan más eficaces, especialmente en colectivos frágiles como las personas que viven en residencias de mayores (institucionalizados) [3,4].

Con el fin de dar respuesta a esta pregunta, surge el programa de ejercicio VIVIFRAIL, especialmente diseñado para personas mayores de 75 años, y que permite individualizar el entrenamiento en función del estado de forma inicial de la persona [5]. En estudios anteriores, ya demostramos la eficacia del programa Vivifrail supervisado por Educadores Físico Deportivos, con resultados sorprendentes tras solo 4 semanas de aplicación [6]. Sin embargo, aún queda por saber si los resultados serían incluso mejores si aplicamos el programa durante más tiempo.

En concreto, teniendo en cuenta que las personas mayores pueden interrumpir su práctica de ejercicio a lo largo del año debido a caídas, enfermedades o molestias, existe un especial interés en estudiar el efecto de desacondicionamiento o desentrenamiento, es decir, la pérdida progresiva de las adaptaciones producidas por el ejercicio tras un periodo de inactividad [7].

En este ensayo clínico determinamos los beneficios de dos dosis de ejercicio Vivifrail: 24 semanas de entrenamiento + 6 semanas de desentrenamiento, y 4 semanas de entrenamiento 14 semanas de desentrenamiento. Participaron 24 personas institucionalizadas de 75 a 101 años de edad diagnosticadas con sarcopenia. Se evaluó la capacidad funcional y la fuerza al inicio del estudio y después de los períodos largos y cortos de entrenamiento y desentrenamiento.

Los principales resultados mostraron que:

  • Los beneficios en la capacidad funcional y en la fuerza después de intervenciones de ejercicio cortas y largas persistieron en comparación con el valor inicial (es decir, los participantes terminaron el estudio en mejores condiciones que cuando lo empezaron, incluso después de un periodo de inactividad).
  • El entrenamiento Vivifrail fue altamente efectivo a corto plazo (4 semanas) para aumentar el rendimiento funcional y de fuerza (tamaño del efecto = 0.32-1.44, P <.044).
  • Seguir entrenando durante 24 semanas produjo mejoras adicionales del 10% al 20% (p <0,036).
  • El 36% de los participantes revirtieron su estado de fragilidad inicial, y el 59% logró una alta autonomía en comparación con los valores anteriores al programa de entrenamiento.
  • El desentrenamiento provocó pérdidas de fuerza y ​​capacidad funcional del 10% al 25% incluso después de 24 semanas de entrenamiento (tamaño de los efectos = 0,24-0,92, p <0,039). Este último resultado es extremadamente importante ya que, a determinada edad, independientemente del estado de forma que se tenga, van a ocurrir pérdidas en el estado de forma y salud que únicamente pueden prevenirse con ejercicio físico.

 

Figura 1. Cambios producidos en la capacidad funcional (Short Physical Battery Test, SPPB) y en el tiempo en levantarse y sentarse de la silla (sit-to-stand test) en las dos dosis de ejercicio: 24 semanas de entrenamiento + 6 semanas de desentrenamiento (línea azul), y 4 semanas de entrenamiento 14 semanas de desentrenamiento (línea dorada).

 

Estos resultados refuerzan la necesidad de incorporar programas de entrenamiento físico supervisados en centros de cuidado y residencias de mayores. Además, este estudio ofrece por primera vez resultados con una alta trascendencia sobre los efectos protectores del programa Vivifrail tras un periodo de inactividad. En este sentido, estrategias intermitentes como 4 semanas de ejercicio supervisado 3 veces al año con no más de 14 semanas de inactividad entre períodos de ejercicio parecen ser una solución eficiente al desafío global de mantener la capacidad funcional (e incluso pueden revertir la fragilidad) en adultos mayores institucionalizados vulnerables.

 

  1. Izquierdo, J.E. Morley and A. Lucia, Exercise in people over 85, BMJ, 368, 2020, m402.
  2. L. Valenzuela, A. Castillo-García, J.S. Morales, et al., Physical exercise in the oldest old, Compr Physiol, 9, 2019, 1281–1304.
  3. García-Hermoso, R. Ramirez-Vélez, M.L. Sáez de Asteasu, et al., Safety and effectiveness of long-term exercise interventions in older adults: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials, Sports Med, 50, 2020, 1095–1106.
  4. L. Sáez de Asteasu, N. Martínez-Velilla, F. Zambom-Ferraresi, et al., Changes in muscle power after usual care or early structured exercise intervention in acutely hospitalized older adults, J Cachexia Sarcopenia Muscle, 11, 2020, 997–1006.
  5. Izquierdo. Vivifrail: Multicomponent program of physical exercise. Available at: http://vivifrail.com/resources, 2020 s, 8 July 2020.
  6. Courel-Ibáñez, J.G. Pallarés, S. García-Conesa, et al., Supervised exercise (vivifrail) protects institutionalized older adults against severe functional decline after 14 weeks of COVID confinement, J Am Med Dir Assoc, 22, 2021, 217–219.e2.
  7. Blocquiaux, T. Gorski, E. Van Roie, et al., The effect of resistance training, detraining and retraining on muscle strength and power, myofibre size, satellite cells and myonuclei in older men, Exp Gerontol, 133, 2020, 110860

Comentario del artículo: Effects of Range of Motion on Resistance Training Adaptations: A Systematic Review and Meta-Analysis

Pallarés JG, Hernández-Belmonte A, Martínez-Cava A, Vetrovsky T, Steffl M, Courel-Ibáñez J. Effects of Range of Motion on Resistance Training Adaptations: A Systematic Review and Meta-Analysis.  Scand J Med Sci Sports. 2021. doi: 10.1111/sms.14006. Enlace a la Publicación

El rango de movimiento (ROM) utilizado durante los ejercicios de fuerza es una de las principales variables con capacidad para modular las adaptaciones neuromusculares, funcionales y estructurales generadas durante un programa de entrenamiento. Por ejemplo, el ROM utilizado en cada repetición determina la zona de la relación fuerza-longitud sobre la que se aplica el estímulo [1]. Por ello, es lógico pensar que dos programas de entrenamiento de fuerza realizados con diferentes ROMs (completo o parcial) podrían generar distintas adaptaciones a largo plazo, incluso cuando todas las demás variables de entrenamiento (intensidad relativa, volumen, recuperación, etc.) están igualadas. Sin embargo, en la actualidad, existe una falta de consenso y una gran controversia sobre el ROM más eficaz para maximizar las adaptaciones producidas por el entrenamiento con sobrecargas externas. Ante este hecho, en este último estudio hemos realizado una revisión sistemática y meta-análisis con el objetivo de recopilar, analizar y ofrecer una conclusión práctica en base a toda la literatura científica que ha comparado la eficacia del entrenamiento de fuerza realizado a ROM completo vs. parcial para generar adaptaciones neuromusculares, funcionales y estructurales.

 

Para ello, realizamos una exhaustiva búsqueda de los artículos científicos sobre la temática publicados hasta Agosto de 2020. Tras un proceso de lectura y evaluación de la calidad metodológica de estos estudios, se incluyeron finalmente 16 investigaciones experimentales (551 participantes) que cumplían con los criterios de inclusión y exclusión inicialmente fijados para esta revisión. A continuación, se extrajeron y analizaron cualitativa (revisión sistemática) y cuantitativamente (meta-análisis) los cambios pre-post de los grupos de entrenamiento incluidos en estas 16 investigaciones. El tamaño del efecto (ES) fue el principal estadístico incluido en este estudio. De esta forma, el signo del ES denota la dirección del efecto a favor de uno u otro ROM (ES positivo = Mayor eficacia del ROM completo; ES negativo = Mayor eficacia del ROM parcial), mientras que su valor informa sobre la magnitud de estas diferencias: pequeña (ES = 0.20 – 0.49), moderada (ES = 0.50 – 0.79) o alta (ES ≥ 0.80).  Además, el ES se acompañó del estadístico P para examinar si estas diferencias eran significativas (P ≤ 0.05). Tras los diferentes análisis llevados a cabo, los principales resultados encontrados muestran que:

 

a) El entrenamiento de fuerza a ROM completo produjo adaptaciones significativamente mayores que el ROM parcial en la fuerza muscular (ES = 0.56, P = 0.004). En concreto, la 1RM del tren inferior se maximizaría utilizando un ROM completo en los ejercicios de fuerza entrenados (ES = 1.53, P = 0.001)

b) Además, aunque las diferencias no alcanzaron la significación estadística, los cambios en el rendimiento funcional se encontraron superiores tras el entrenamiento de fuerza a ROM completo (ES = 0.44, P = 0.186, Figura 1).

Figura 1. Forest plot que muestra las diferencias entre el ROM completo vs. parcial sobre rendimiento funcional.

 

c) En referencia a las adaptaciones estructurales, el entrenamiento de fuerza a ROM completo produjo adaptaciones significativamente mayores que el ejecutado a ROM parcial en la hipertrofia de los miembros inferiores (ES = 0.88, P = 0.027, Figura 2).

 

Figura 2. Forest plot que muestra las diferencias entre el ROM completo vs. parcial sobre la hipertrofia muscular del tren inferior.

 

d) Por último, no se encontró una superioridad significativa de ninguno de los dos ROMs para producir cambios en la arquitectura muscular (ES = 0.28, P = 0.226), aunque la longitud de los fascículos tendió a maximizarse utilizando un ROM completo (ES = 0.87, P = 0.327).

 

En su conjunto, estos resultados nos permiten concluir que el entrenamiento de fuerza realizado a ROM completo es una estrategia más efectiva y segura que el llevado a cabo a ROM parcial para maximizar las adaptaciones neuromusculares, funcionales y estructurales, a la vez que se reduce el riesgo de lesión derivado del propio entrenamiento. Este trabajo de revisión sistemática con meta-análisis supone el broche final a un largo y fructífero proyecto de investigación llevado a cabo en nuestro laboratorio durante los últimos 8 años, vertebrado en el análisis de la eficacia y seguridad de los diferentes ROMs utilizados en el entrenamiento de fuerza. Las 5 investigaciones [2–6] derivadas de este proyecto de investigación, todas ellas publicadas en revistas científicas indexadas en la Journal Citation Report (JCR), aportan suficiente evidencia empírica como para romper con el mito o creencia tradicionalmente arraigado en el entrenamiento de fuerza que apoyaba una mayor efectividad del ROM parcial.

 

Referencias

  1. Rassier DE, MacIntosh BR, Herzog W. Length dependence of active force production in skeletal muscle. J Appl Physiol. 1999;86(5):1445-57.
  2. Pallarés JG, Cava AM, Courel-Ibáñez J, González-Badillo JJ, Morán-Navarro R. Full squat produces greater neuromuscular and functional adaptations and lower pain than partial squats after prolonged resistance training. Eur J Sport Sci. 2020;20(1):115-124.
  3. Martínez-Cava A, Hernández-Belmonte A, Courel-Ibáñez J, Morán-Navarro R, González-Badillo JJ, Pallarés JG. Bench Press at Full Range of Motion Produces Greater Neuromuscular Adaptations Than Partial Executions After Prolonged Resistance Training. J Strength Cond Res. 2019;1.
  4. Martínez-Cava A, Morán-Navarro R, Hernández-Belmonte A, Courel-Ibáñez J, Conesa-Ros E, González-Badillo JJ, et al. Range of motion and sticking region effects on the bench press load-velocity relationship. J Sport Sci Med. 2019;18(4):645-652.
  5. Martínez-Cava A, Morán-Navarro R, Sánchez-Medina L, González-Badillo JJ, Pallarés JG. Velocity- and power-load relationships in the half, parallel and full back squat. J Sports Sci;37:1088–96.
  6. Pallarés J, Hernández-Belmonte A, Martínez-Cava A, Vetrovsky T, Steffl M, Courel-Ibáñez J. Effects of Range of Motion on Resistance Training Adaptations: A Systematic Review and Meta-Analysis. Scand J Sport Sci. 2021.

 

Comentario del artículo: Level of Effort: A Reliable and Practical Alternative to the Velocity-Based Approach for Monitoring Resistance Training

Hernández-Belmonte A, Courel-Ibáñez J, Conesa-Ros E, Martínez-Cava A, Pallarés JG. Level of Effort: A Reliable and Practical Alternative to the Velocity-Based Approach for Monitoring Resistance Training. J Strength Cond Res. 2021 May 20. doi: 10.1519/JSC.0000000000004060. Enlace a la Publicación

 

En los últimos años, el entrenamiento de fuerza basado en la velocidad (en inglés, velocity-based resistance training, VBT), ha demostrado ser la metodología más eficaz y fiable para la programación individualizada del entrenamiento y la monitorización de las cargas.  Entre otras aplicaciones prácticas, el VBT nos permite ajustar fielmente la magnitud de carga (%1RM) a la que deseamos entrenar, al tiempo que facilita al participante o a su entrenador detener la serie de repeticiones en el momento preciso que se alcanza la fatiga neuromuscular y metabólica programada. Sin embargo, el VBT no está exenta de ciertos inconvenientes importantes, como son la necesidad de un equipo específico para la medida de la velocidad, un entrenador formado en la implementación de esta metodología, así como unos altos requerimientos temporales para el registro y análisis de los datos. La necesidad de registrar la velocidad de desplazamiento de cada una de las repeticiones y series en todos los ejercicios de que se compone la rutina de trabajo limita drásticamente la aplicación del VBT durante la supervisión telemática de estas sesiones y, por supuesto, para el control de rutinas de entrenamientos grupales (por ejemplo, deportes de equipo o clases colectivas).

 

La metodología del carácter del esfuerzo (en inglés, level of effort) se ha propuesto desde hace años como una alternativa práctica al control continuo y diario de la velocidad. Este carácter del esfuerzo se define como el número de repeticiones realizadas en la serie (lo que delimita la fatiga incurrida), en relación con el número máximo de repeticiones que se pueden completar (lo que se relaciona íntimamente con la intensidad relativa a vencer, es decir, el %1RM). Por ejemplo, programar un carácter del esfuerzo de 8(16) significaría realizar 8 repeticiones con una carga absoluta (kg) que permite al deportista completar un total de 16 repeticiones, es decir, el atleta estaría realizando la mitad de repeticiones de las posibles con una carga aproximada del 70% 1RM. Esta programación, en caso de ser suficientemente precisa, nos permitiría hacer coincidir la intensidad y la fatiga real alcanzada con la carga programada para cada serie de entrenamiento de fuerza, sin las mencionadas desventajas logísticas y técnicas del VBT, pero tampoco con los ya conocidos inconvenientes asociados a los test de 1RM o xRM, protocolos extremadamente fatigantes y lesivos, que además únicamente nos permite individualizar momentáneamente la magnitud cargas de entrenamiento (%1RM).

 

En este estudio, analizamos exhaustivamente una serie de aspectos clave entorno al carácter del esfuerzo, que determinan la idoneidad de esta metodología para ser implementada como alternativa práctica al VBT en el día a día del entrenamiento de fuerza. De manera específica, los objetivos de esta investigación fueron:

i) Examinar la variabilidad inter e intra-sujeto en el número máximo de repeticiones (nRM) que se pueden completar frente a cada %1RM (ajustado por la curva carga-velocidad individual).

ii) Investigar la relación entre el número de repeticiones completadas y la pérdida de velocidad alcanzada en los ejercicios de press de banca (BP), sentadilla completa (SQ), press de hombros (SP) y remo dorsal (PBP).

ii) Estudiar la influencia del nivel de fuerza o experiencia previa del sujeto en los parámetros anteriormente mencionados.

 

Para ello, se reclutaron 30 sujetos con niveles de fuerza relativa bajos (n = 10, Low RSR), medios (n = 10, Medium RSR) y altos (n = 10, High RSR), los cuales completaron tests progresivo hasta el 1RM en los principales ejercicios de entrenamiento fuerza y se identificó la velocidad específica que cada sujeto ostentaba para los diferentes %1RM. Una vez identificada esta velocidad individual, los sujetos completaron dos rondas (test-retest) de esfuerzos de repeticiones hasta el fallo muscular (nRM) ante el 65%, 75%, 86% y 95% del 1RM para todos los ejercicios. Además, para analizar la relación entre la pérdida de velocidad alcanzada y el número de repeticiones completadas, se monitorizó la velocidad durante cada test nRM mediante un transductor lineal.

 

Los principales resultados mostraron que, independientemente del nivel de fuerza que ostente el atleta, el %1RM al que se enfrente o el ejercicio, el número de repeticiones que se pueden completar hasta el fallo (nRM) es muy estable entre los diferentes participantes (variabilidad inter-sujeto < 3 repeticiones a partir del 75% 1RM, Tabla 1). Así, por ejemplo, en el ejercicio de press de banca (BP), el 95% de los atletas completaron entre 18-19 repeticiones contra el 65% 1RM, entre 11-13 repeticiones contra el 75% 1RM, entre 6-7 repeticiones contra el 85% 1RM y entre 2-3 repeticiones contra el 95% 1RM.

 

Tabla 1. Número de repeticiones hasta el fallo (nRM) completadas por cada nivel de fuerza relativa en los 4 ejercicios e intensidades examinados.

 

Por su parte, los resultados de la variabilidad intra-sujeto (test-retest) nos indican claramente que el nRM es extremadamente estable para un mismo participante (Tabla 2). Siguiendo con este mismo ejercicio del Press Banca, el análisis intra-sujeto encontró diferencias menores a 1 repetición ante cada %1RM cuando estos tests de máximo número de repeticiones se llevaron a cabo en una segunda ocasión (T1 vs T2): 65% 1RM (18 vs. 19 reps), 75% 1RM (12 vs. 12 reps), 85% 1RM (7 vs. 7 reps), y 95% 1RM (2 vs. 2 reps).

 

Tabla 2. Variabilidad intrasujeto en el número de repeticiones hasta el fallo (nRM) completadas en 2 días diferentes, por cada nivel de fuerza en los 4 ejercicios e intensidades. SEM: Error estándar de la medida.

 

Adicionalmente, la gran estabilidad que hemos encontrado para los valores nRM test-retest de un mismo participante presentan una segunda aplicación práctica crucial para la valoración y cuantificación de las adaptaciones del entrenamiento. En concreto, los resultados que se muestran en la Tabla 2 nos indican que si un deportista es capaz de realizar 2 repeticiones más ante una misma carga absoluta (por ej., 60 kg) después de un periodo de entrenamiento, puede tener una seguridad muy alta (SEM) de que esa carga le representa ya una intensidad relativa menor (%1RM), es decir, que ha mejorado su rendimiento ante esa magnitud de resistencia, y muy seguramente su fuerza dinámica máxima absoluta (1RM). Mejoras o retrocesos de 1 repetición ante la misma carga común no se pueden interpretar como un cambio de su rendimiento, ya que se encuentran dentro del margen de error más común de esta medida.

 

En el estudio de la fatiga incurrida en la serie, se encontró una relación muy estrecha (R2 ≥ 0,97) entre el número de repeticiones completadas y el porcentaje de pérdida de velocidad alcanzado en la serie. Por ejemplo, en el ejercicio de sentadilla completa (SQ) ante el 65% 1RM, una pérdida de velocidad del 10%, 20%, y 40%, se correspondió con la realización de 5, 8 y 15 repeticiones, respectivamente. Por otro lado, este análisis mostró diferencias en el número de repeticiones completadas por los sujetos con diferente nivel de fuerza en determinados ejercicios e intensidades. Por ejemplo, en el ejercicio de press de hombros (SP) ante el 75% 1RM, una pérdida de velocidad del 40% se correspondió con la realización de 6 repeticiones por parte de los sujetos con bajo nivel de fuerza (Low RSR) y 8 repeticiones por parte de los sujetos con medio (Medium RSR) y alto nivel de fuerza (High RSR).

Figura 1. Relación entre el número de repeticiones completadas y el porcentaje de pérdida de velocidad alcanzado.

 

En su conjunto, todos estos resultados tienen, a  nuestro juicio, un excepcional valor práctico para el campo del entrenamiento de fuerza, sea cual sea el nivel de experiencia del deportista. Concretamente, en la Tabla 3 se recogen los principales caracteres del esfuerzo que puede emplear un deportista para programar y ejecutar fielmente una determinada intensidad relativa y un determinado grado esfuerzo. Por ejemplo, un atleta con niveles de experiencia en el entrenamiento de fuerza medios o altos, que se programe en el ejercicio SQ un objetivo de pérdida de velocidad del 20% frente al 75% 1RM debería realizar las primeras 6 repeticiones con una carga absoluta (kg) que permitiría al deportista completar un total de 11-12 repeticiones.

Tabla 3. Carácter del esfuerzo y repeticiones de reserva (RIR) específicos para cada nivel de fuerza, intensidades y ejercicios. Número como superíndice (11): repeticiones máximas que podrían completarse en el %1RM específico; Número como subíndice (6): repeticiones en reserva.

 

Los resultados que presentamos en este trabajo refuerzan el uso de la metodología del carácter del esfuerzo como estrategia válida para programar y controlar el entrenamiento del día a día en deportistas con diferentes niveles de fuerza. Por tanto, mientras que el VBT es sin duda la estrategia más recomendable en contextos de investigación y el alto rendimiento deportivo donde se requiere la máxima precisión en la programación de la intensidad y la fatiga incurrida en la serie, la metodología del carácter del esfuerzo se posiciona como una alternativa precisa, práctica y accesible para ser implementada en la mayoría de los contextos que nos podemos encontrar en los deportes de equipo, deportes individuales, clases colectivas o entrenamientos telemáticos.

Comentario sobre calidad de la medida de los potenciómetros Assioma Favero y Rotor 2INpower

Rodríguez-Rielves, V., Lillo-Beviá, J. R., Buendía-Romero, Á., Martínez-Cava, A., Hernández-Belmonte, A., Courel-Ibáñez, J., & Pallarés, J. G. (2021). Are the Assioma Favero Power Meter Pedals a Reliable Tool for Monitoring Cycling Power Output?. Sensors, 21(8), 2789. Enlace a la Publicación

Rodríguez-Rielves, V., Martínez-Cava, A. Buendía-Romero, Á., Lillo-Beviá, J. R., Courel-Ibáñez, J., Hernández-Belmonte, A., & Pallarés, J. G. (2021). Reproducibility of the Rotor 2INpower crankset for monitoring cycling power output: A comprehensive analysis in different real-context situations. International Journal of Sports Physiology and Performance, In Press.

 

Para poder interpretar adecuadamente los registros de entrenamiento y competición de ciclistas y triatletas, resulta fundamental conocer los errores de medida que pueden generar los distintos medidores de potencia disponibles en el mercado. En concreto, si el error de la medida del potenciómetro es superior a los cambios detectados, nunca podríamos interpretar que dichos cambios son consecuencia de una modificación real en el rendimiento del deportista [1] (ej.: Si mejoro 7 W en un test de 20 min tras 10 semanas de entrenamiento ¿puedo interpretarlo como una mejora de mi estado de forma? ¿o este cambio de 7 W está dentro del margen de error del potenciómetro utilizado?). Junto a ello, también resulta fundamental determinar si dichos errores de medida son inherentes a la unidad concreta del dispositivo de potencia utilizado o, en su defecto, se mantienen constantes en diferentes unidades de la misma marca y modelo (ej.: El error de medida que se ha descrito para un juego concreto de pedales Favero, ¿es el mismo en cualquier otro juego de pedales Favero que pueda adquirir en la tienda?). Por último, la precisión de estos medidores de potencia se debe analizar ante todo el abanico real de cadencias, cargas y posiciones de pedaleo al que puede enfrentarse un ciclista en entrenamiento y competición. Igualmente, resulta decisivo analizar el efecto que puede tener sobre la calidad de la medida de estos dispositivos otras variables contaminantes como son las vibraciones propias del pedaleo en terrenos irregulares, por montaña, o el propio pavés (ej.: Un potenciómetro que presenta un error de 5 W cuando se pedalea sentado a 85 rpm y a una intensidad de 250 W en asfalto, ¿va a mantener ese mismo error cuando se pedalee de pie, ante una intensidad de 800 W sobre el pavés?). Teniendo en cuenta todos estos condicionantes, las dos recientes publicaciones que se presentan aquí han realizado un análisis exhaustivo de la calidad de la medida de los dispositivos Assioma Favero y Rotor 2INpower, dos de los potenciómetros más utilizados actualmente por ciclistas y triatletas.

Este examen de validez y reproducibilidad se llevó a cabo mediante un análisis intra-dispositivo (errores de medida generados al comparar 3 unidades del mismo potenciómetro) e inter-dispositivo (errores de medida generados al comparar cada potenciómetro con el gold-standard SRM). El diseño experimental incluyó cinco protocolos, tres test incrementales (GXT) a diferentes cadencias (70, 85, 100 rpm) y cargas de trabajo sub-máximas (100, 150, 200, 250, 300, 350 W) en posición sentada, un test GXT con cuatro cargas de trabajo submáximas (250, 350, 450, 550 W) en posición de pie, un test bajo condiciones de vibración (desde 20 a 40 Hz) a carga de trabajo constante (200 W; 85 rpm), un test GXT ante altas intensidades (450, 550, 650 W, en posición sentada, 85 rpm), y un sprint máximo de 8 s (hasta ~2000 W) (Figura 1).

 

Figura 1. Diseño experimental de ambos estudios

 

Para los GXT realizados en posición sentada y de pie, así como para los test bajo vibración, los potenciómetros Assioma Favero y Rotor 2INpower fueron instalados, junto con el dispositivo utilizado como criterio de referencia (SRM), en una bicicleta marca Giant (Figura 2). Además, en el caso de las pruebas realizadas en la bicicleta, la rueda trasera se desmontó y se acopló a un rodillo de entrenamiento Cycleops Hammer (previamente validado por nuestro laboratorio [2]), que proporcionaba la intensidad y cadencia objetivo en cada condición.

Durante los test bajo vibración, el sistema completo (bicicleta + rodillo Cycleops Hammer) fue instalado en una plataforma vibratoria. Por otro lado, durante los test ante altas intensidades y para el sprint máximo, los tres dispositivos (Assioma Favero, Rotor 2INpower y SRM) fueron instalados en un cicloergómetro Monark 847E, que nos aseguraba generar la resistencia mecánica necesaria para alcanzar las potencias extremas que se sometieron a estudio.

Figura 2. Ubicación de los tres medidores de potencia (Assioma Favero, Rotor 2INpower y SRM) durante el experimento.

 

Resultados del potenciómetro Assioma Favero

Se encontró un elevado acuerdo entre este medidor de potencia y el gold-standard ante intensidades situadas entre los 100 y 250 W (SEM = 2.3 – 6.4 W). Sin embargo, este dispositivo tendió a infraestimar la potencia (1 – 3%) a medida que esta aumentaba (Figura 3). Además, las vibraciones superiores a los 30Hz incrementaron significativamente (hasta un 4%) los errores de medición. Estos errores también fueron considerablemente mayores durante los esprines máximos (potencia pico y media de los esprines de 8 s).

 

Figura 3. Análisis Bland-Altman mostrando el nivel de acuerdo entre la unidad 1 (cuadrados rojos), 2 (rombos azules) y 3 (círculos verdes) del potenciómetro Assioma Favero y el dispositivo SRM (gold-standard), ante 3 diferentes cadencias (70, 85 y 100 rpm).

 

Resultados del potenciómetro Rotor 2INpower

Excepto en la situación de sentado a 100rpm y 100W de carga donde el sistema no ofrece una mínima resistencia al ciclista para mantener un patrón de pedaleo cómodo, se encontró una magnitud muy limitada de error cuando se compararon entre sí las tres unidades de Rotor 2INpower (SEM ≤ 12,3 W). Del mismo modo, estas tres unidades mostraron un elevado acuerdo con el gold-standard en todos los test GXT (SEM ≤13,1 W). Sin embargo, los errores obtenidos para los análisis intra- e inter-dispositivo fueron ligeramente mayores ante cadencias altas, posición de pedaleo sentado y altas vibraciones. Por otro lado, aunque el conjunto de unidades de Rotor 2INpower no mostró un error sistemático, se encontraron ligeras diferencias en la precisión en cada una de las tres unidades analizadas en comparación con el SRM (≤ 6.7 W).

 

Como conclusión, los resultados de ambas investigaciones demuestran que los potenciómetros Assioma Favero y Rotor 2INpower son herramientas altamente reproducibles para monitorizar el rendimiento y programar sesiones de entrenamiento de ciclismo. Sin embargo, debido a las diferentes magnitudes de error detectadas para cada marca y modelo de potenciómetro, así como las ligeras diferencias encontradas entre las distintas unidades del mismo potenciómetro, se recomienda a entrenadores y atletas utilizar, siempre que sea posible, el mismo medidor de potencia. En este sentido, cualquier test de valoración que se realice en campo o laboratorio se deberá lleva a cabo con el propio potenciómetro del ciclista, lo que permitirá identificar fielmente los cambios en el rendimiento producido por el programa de entrenamiento, y ser certero en la identificación individualizada de las zonas de trabajo.

 

Referencias

Hopkins, W. G. (2000). Measures of reliability in sports medicine and science. Sports Medicine, 30(1), 1–15.

Lillo-Bevia, J. R., & Pallarés, J. G. (2018). Validity and reliability of the Cycleops hammer cycle ergometer. International Journal of Sports Physiology and Performance, 13(7), 853–859.