Comentario del artículo: Impact of Tailored Multicomponent Exercise for Prevent Weakness and Falls on Nursing Home Residents’ Functional Capacity. Journal of the American Medical Directors Association (JAMDA)

Courel-Ibáñez J, Buendía-Romero, Á, Pallarés JG, García-Conesa, S, Martínez-Cava A, Izquierdo, M. Impact of Tailored Multicomponent Exercise for Prevent Weakness and Falls on Nursing Home Residents’ Functional Capacity. Journal of the American Medical Directors Association (JAMDA). 2021. doi: 10.1016/j.jamda.2021.05.03

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Cada vez existen más evidencias que demuestran que el ejercicio es un tratamiento altamente eficaz y seguro tanto para prevenir, como afrontar e incluso revertir enfermedades en personas mayores [1,2]. En los últimos años existe un creciente interés en explorar qué tipo de ejercicio físico y qué dosis resultan más eficaces, especialmente en colectivos frágiles como las personas que viven en residencias de mayores (institucionalizados) [3,4].

Con el fin de dar respuesta a esta pregunta, surge el programa de ejercicio VIVIFRAIL, especialmente diseñado para personas mayores de 75 años, y que permite individualizar el entrenamiento en función del estado de forma inicial de la persona [5]. En estudios anteriores, ya demostramos la eficacia del programa Vivifrail supervisado por Educadores Físico Deportivos, con resultados sorprendentes tras solo 4 semanas de aplicación [6]. Sin embargo, aún queda por saber si los resultados serían incluso mejores si aplicamos el programa durante más tiempo.

En concreto, teniendo en cuenta que las personas mayores pueden interrumpir su práctica de ejercicio a lo largo del año debido a caídas, enfermedades o molestias, existe un especial interés en estudiar el efecto de desacondicionamiento o desentrenamiento, es decir, la pérdida progresiva de las adaptaciones producidas por el ejercicio tras un periodo de inactividad [7].

En este ensayo clínico determinamos los beneficios de dos dosis de ejercicio Vivifrail: 24 semanas de entrenamiento + 6 semanas de desentrenamiento, y 4 semanas de entrenamiento 14 semanas de desentrenamiento. Participaron 24 personas institucionalizadas de 75 a 101 años de edad diagnosticadas con sarcopenia. Se evaluó la capacidad funcional y la fuerza al inicio del estudio y después de los períodos largos y cortos de entrenamiento y desentrenamiento.

Los principales resultados mostraron que:

  • Los beneficios en la capacidad funcional y en la fuerza después de intervenciones de ejercicio cortas y largas persistieron en comparación con el valor inicial (es decir, los participantes terminaron el estudio en mejores condiciones que cuando lo empezaron, incluso después de un periodo de inactividad).
  • El entrenamiento Vivifrail fue altamente efectivo a corto plazo (4 semanas) para aumentar el rendimiento funcional y de fuerza (tamaño del efecto = 0.32-1.44, P <.044).
  • Seguir entrenando durante 24 semanas produjo mejoras adicionales del 10% al 20% (p <0,036).
  • El 36% de los participantes revirtieron su estado de fragilidad inicial, y el 59% logró una alta autonomía en comparación con los valores anteriores al programa de entrenamiento.
  • El desentrenamiento provocó pérdidas de fuerza y ​​capacidad funcional del 10% al 25% incluso después de 24 semanas de entrenamiento (tamaño de los efectos = 0,24-0,92, p <0,039). Este último resultado es extremadamente importante ya que, a determinada edad, independientemente del estado de forma que se tenga, van a ocurrir pérdidas en el estado de forma y salud que únicamente pueden prevenirse con ejercicio físico.

 

Figura 1. Cambios producidos en la capacidad funcional (Short Physical Battery Test, SPPB) y en el tiempo en levantarse y sentarse de la silla (sit-to-stand test) en las dos dosis de ejercicio: 24 semanas de entrenamiento + 6 semanas de desentrenamiento (línea azul), y 4 semanas de entrenamiento 14 semanas de desentrenamiento (línea dorada).

 

Estos resultados refuerzan la necesidad de incorporar programas de entrenamiento físico supervisados en centros de cuidado y residencias de mayores. Además, este estudio ofrece por primera vez resultados con una alta trascendencia sobre los efectos protectores del programa Vivifrail tras un periodo de inactividad. En este sentido, estrategias intermitentes como 4 semanas de ejercicio supervisado 3 veces al año con no más de 14 semanas de inactividad entre períodos de ejercicio parecen ser una solución eficiente al desafío global de mantener la capacidad funcional (e incluso pueden revertir la fragilidad) en adultos mayores institucionalizados vulnerables.

 

  1. Izquierdo, J.E. Morley and A. Lucia, Exercise in people over 85, BMJ, 368, 2020, m402.
  2. L. Valenzuela, A. Castillo-García, J.S. Morales, et al., Physical exercise in the oldest old, Compr Physiol, 9, 2019, 1281–1304.
  3. García-Hermoso, R. Ramirez-Vélez, M.L. Sáez de Asteasu, et al., Safety and effectiveness of long-term exercise interventions in older adults: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials, Sports Med, 50, 2020, 1095–1106.
  4. L. Sáez de Asteasu, N. Martínez-Velilla, F. Zambom-Ferraresi, et al., Changes in muscle power after usual care or early structured exercise intervention in acutely hospitalized older adults, J Cachexia Sarcopenia Muscle, 11, 2020, 997–1006.
  5. Izquierdo. Vivifrail: Multicomponent program of physical exercise. Available at: http://vivifrail.com/resources, 2020 s, 8 July 2020.
  6. Courel-Ibáñez, J.G. Pallarés, S. García-Conesa, et al., Supervised exercise (vivifrail) protects institutionalized older adults against severe functional decline after 14 weeks of COVID confinement, J Am Med Dir Assoc, 22, 2021, 217–219.e2.
  7. Blocquiaux, T. Gorski, E. Van Roie, et al., The effect of resistance training, detraining and retraining on muscle strength and power, myofibre size, satellite cells and myonuclei in older men, Exp Gerontol, 133, 2020, 110860

Comentario del artículo: Effects of Range of Motion on Resistance Training Adaptations: A Systematic Review and Meta-Analysis

Pallarés JG, Hernández-Belmonte A, Martínez-Cava A, Vetrovsky T, Steffl M, Courel-Ibáñez J. Effects of Range of Motion on Resistance Training Adaptations: A Systematic Review and Meta-Analysis.  Scand J Med Sci Sports. 2021. doi: 10.1111/sms.14006. Enlace a la Publicación

El rango de movimiento (ROM) utilizado durante los ejercicios de fuerza es una de las principales variables con capacidad para modular las adaptaciones neuromusculares, funcionales y estructurales generadas durante un programa de entrenamiento. Por ejemplo, el ROM utilizado en cada repetición determina la zona de la relación fuerza-longitud sobre la que se aplica el estímulo [1]. Por ello, es lógico pensar que dos programas de entrenamiento de fuerza realizados con diferentes ROMs (completo o parcial) podrían generar distintas adaptaciones a largo plazo, incluso cuando todas las demás variables de entrenamiento (intensidad relativa, volumen, recuperación, etc.) están igualadas. Sin embargo, en la actualidad, existe una falta de consenso y una gran controversia sobre el ROM más eficaz para maximizar las adaptaciones producidas por el entrenamiento con sobrecargas externas. Ante este hecho, en este último estudio hemos realizado una revisión sistemática y meta-análisis con el objetivo de recopilar, analizar y ofrecer una conclusión práctica en base a toda la literatura científica que ha comparado la eficacia del entrenamiento de fuerza realizado a ROM completo vs. parcial para generar adaptaciones neuromusculares, funcionales y estructurales.

 

Para ello, realizamos una exhaustiva búsqueda de los artículos científicos sobre la temática publicados hasta Agosto de 2020. Tras un proceso de lectura y evaluación de la calidad metodológica de estos estudios, se incluyeron finalmente 16 investigaciones experimentales (551 participantes) que cumplían con los criterios de inclusión y exclusión inicialmente fijados para esta revisión. A continuación, se extrajeron y analizaron cualitativa (revisión sistemática) y cuantitativamente (meta-análisis) los cambios pre-post de los grupos de entrenamiento incluidos en estas 16 investigaciones. El tamaño del efecto (ES) fue el principal estadístico incluido en este estudio. De esta forma, el signo del ES denota la dirección del efecto a favor de uno u otro ROM (ES positivo = Mayor eficacia del ROM completo; ES negativo = Mayor eficacia del ROM parcial), mientras que su valor informa sobre la magnitud de estas diferencias: pequeña (ES = 0.20 – 0.49), moderada (ES = 0.50 – 0.79) o alta (ES ≥ 0.80).  Además, el ES se acompañó del estadístico P para examinar si estas diferencias eran significativas (P ≤ 0.05). Tras los diferentes análisis llevados a cabo, los principales resultados encontrados muestran que:

 

a) El entrenamiento de fuerza a ROM completo produjo adaptaciones significativamente mayores que el ROM parcial en la fuerza muscular (ES = 0.56, P = 0.004). En concreto, la 1RM del tren inferior se maximizaría utilizando un ROM completo en los ejercicios de fuerza entrenados (ES = 1.53, P = 0.001)

b) Además, aunque las diferencias no alcanzaron la significación estadística, los cambios en el rendimiento funcional se encontraron superiores tras el entrenamiento de fuerza a ROM completo (ES = 0.44, P = 0.186, Figura 1).

Figura 1. Forest plot que muestra las diferencias entre el ROM completo vs. parcial sobre rendimiento funcional.

 

c) En referencia a las adaptaciones estructurales, el entrenamiento de fuerza a ROM completo produjo adaptaciones significativamente mayores que el ejecutado a ROM parcial en la hipertrofia de los miembros inferiores (ES = 0.88, P = 0.027, Figura 2).

 

Figura 2. Forest plot que muestra las diferencias entre el ROM completo vs. parcial sobre la hipertrofia muscular del tren inferior.

 

d) Por último, no se encontró una superioridad significativa de ninguno de los dos ROMs para producir cambios en la arquitectura muscular (ES = 0.28, P = 0.226), aunque la longitud de los fascículos tendió a maximizarse utilizando un ROM completo (ES = 0.87, P = 0.327).

 

En su conjunto, estos resultados nos permiten concluir que el entrenamiento de fuerza realizado a ROM completo es una estrategia más efectiva y segura que el llevado a cabo a ROM parcial para maximizar las adaptaciones neuromusculares, funcionales y estructurales, a la vez que se reduce el riesgo de lesión derivado del propio entrenamiento. Este trabajo de revisión sistemática con meta-análisis supone el broche final a un largo y fructífero proyecto de investigación llevado a cabo en nuestro laboratorio durante los últimos 8 años, vertebrado en el análisis de la eficacia y seguridad de los diferentes ROMs utilizados en el entrenamiento de fuerza. Las 5 investigaciones [2–6] derivadas de este proyecto de investigación, todas ellas publicadas en revistas científicas indexadas en la Journal Citation Report (JCR), aportan suficiente evidencia empírica como para romper con el mito o creencia tradicionalmente arraigado en el entrenamiento de fuerza que apoyaba una mayor efectividad del ROM parcial.

 

Referencias

  1. Rassier DE, MacIntosh BR, Herzog W. Length dependence of active force production in skeletal muscle. J Appl Physiol. 1999;86(5):1445-57.
  2. Pallarés JG, Cava AM, Courel-Ibáñez J, González-Badillo JJ, Morán-Navarro R. Full squat produces greater neuromuscular and functional adaptations and lower pain than partial squats after prolonged resistance training. Eur J Sport Sci. 2020;20(1):115-124.
  3. Martínez-Cava A, Hernández-Belmonte A, Courel-Ibáñez J, Morán-Navarro R, González-Badillo JJ, Pallarés JG. Bench Press at Full Range of Motion Produces Greater Neuromuscular Adaptations Than Partial Executions After Prolonged Resistance Training. J Strength Cond Res. 2019;1.
  4. Martínez-Cava A, Morán-Navarro R, Hernández-Belmonte A, Courel-Ibáñez J, Conesa-Ros E, González-Badillo JJ, et al. Range of motion and sticking region effects on the bench press load-velocity relationship. J Sport Sci Med. 2019;18(4):645-652.
  5. Martínez-Cava A, Morán-Navarro R, Sánchez-Medina L, González-Badillo JJ, Pallarés JG. Velocity- and power-load relationships in the half, parallel and full back squat. J Sports Sci;37:1088–96.
  6. Pallarés J, Hernández-Belmonte A, Martínez-Cava A, Vetrovsky T, Steffl M, Courel-Ibáñez J. Effects of Range of Motion on Resistance Training Adaptations: A Systematic Review and Meta-Analysis. Scand J Sport Sci. 2021.

 

Comentario del artículo: Level of Effort: A Reliable and Practical Alternative to the Velocity-Based Approach for Monitoring Resistance Training

Hernández-Belmonte A, Courel-Ibáñez J, Conesa-Ros E, Martínez-Cava A, Pallarés JG. Level of Effort: A Reliable and Practical Alternative to the Velocity-Based Approach for Monitoring Resistance Training. J Strength Cond Res. 2021 May 20. doi: 10.1519/JSC.0000000000004060. Enlace a la Publicación

 

En los últimos años, el entrenamiento de fuerza basado en la velocidad (en inglés, velocity-based resistance training, VBT), ha demostrado ser la metodología más eficaz y fiable para la programación individualizada del entrenamiento y la monitorización de las cargas.  Entre otras aplicaciones prácticas, el VBT nos permite ajustar fielmente la magnitud de carga (%1RM) a la que deseamos entrenar, al tiempo que facilita al participante o a su entrenador detener la serie de repeticiones en el momento preciso que se alcanza la fatiga neuromuscular y metabólica programada. Sin embargo, el VBT no está exenta de ciertos inconvenientes importantes, como son la necesidad de un equipo específico para la medida de la velocidad, un entrenador formado en la implementación de esta metodología, así como unos altos requerimientos temporales para el registro y análisis de los datos. La necesidad de registrar la velocidad de desplazamiento de cada una de las repeticiones y series en todos los ejercicios de que se compone la rutina de trabajo limita drásticamente la aplicación del VBT durante la supervisión telemática de estas sesiones y, por supuesto, para el control de rutinas de entrenamientos grupales (por ejemplo, deportes de equipo o clases colectivas).

 

La metodología del carácter del esfuerzo (en inglés, level of effort) se ha propuesto desde hace años como una alternativa práctica al control continuo y diario de la velocidad. Este carácter del esfuerzo se define como el número de repeticiones realizadas en la serie (lo que delimita la fatiga incurrida), en relación con el número máximo de repeticiones que se pueden completar (lo que se relaciona íntimamente con la intensidad relativa a vencer, es decir, el %1RM). Por ejemplo, programar un carácter del esfuerzo de 8(16) significaría realizar 8 repeticiones con una carga absoluta (kg) que permite al deportista completar un total de 16 repeticiones, es decir, el atleta estaría realizando la mitad de repeticiones de las posibles con una carga aproximada del 70% 1RM. Esta programación, en caso de ser suficientemente precisa, nos permitiría hacer coincidir la intensidad y la fatiga real alcanzada con la carga programada para cada serie de entrenamiento de fuerza, sin las mencionadas desventajas logísticas y técnicas del VBT, pero tampoco con los ya conocidos inconvenientes asociados a los test de 1RM o xRM, protocolos extremadamente fatigantes y lesivos, que además únicamente nos permite individualizar momentáneamente la magnitud cargas de entrenamiento (%1RM).

 

En este estudio, analizamos exhaustivamente una serie de aspectos clave entorno al carácter del esfuerzo, que determinan la idoneidad de esta metodología para ser implementada como alternativa práctica al VBT en el día a día del entrenamiento de fuerza. De manera específica, los objetivos de esta investigación fueron:

i) Examinar la variabilidad inter e intra-sujeto en el número máximo de repeticiones (nRM) que se pueden completar frente a cada %1RM (ajustado por la curva carga-velocidad individual).

ii) Investigar la relación entre el número de repeticiones completadas y la pérdida de velocidad alcanzada en los ejercicios de press de banca (BP), sentadilla completa (SQ), press de hombros (SP) y remo dorsal (PBP).

ii) Estudiar la influencia del nivel de fuerza o experiencia previa del sujeto en los parámetros anteriormente mencionados.

 

Para ello, se reclutaron 30 sujetos con niveles de fuerza relativa bajos (n = 10, Low RSR), medios (n = 10, Medium RSR) y altos (n = 10, High RSR), los cuales completaron tests progresivo hasta el 1RM en los principales ejercicios de entrenamiento fuerza y se identificó la velocidad específica que cada sujeto ostentaba para los diferentes %1RM. Una vez identificada esta velocidad individual, los sujetos completaron dos rondas (test-retest) de esfuerzos de repeticiones hasta el fallo muscular (nRM) ante el 65%, 75%, 86% y 95% del 1RM para todos los ejercicios. Además, para analizar la relación entre la pérdida de velocidad alcanzada y el número de repeticiones completadas, se monitorizó la velocidad durante cada test nRM mediante un transductor lineal.

 

Los principales resultados mostraron que, independientemente del nivel de fuerza que ostente el atleta, el %1RM al que se enfrente o el ejercicio, el número de repeticiones que se pueden completar hasta el fallo (nRM) es muy estable entre los diferentes participantes (variabilidad inter-sujeto < 3 repeticiones a partir del 75% 1RM, Tabla 1). Así, por ejemplo, en el ejercicio de press de banca (BP), el 95% de los atletas completaron entre 18-19 repeticiones contra el 65% 1RM, entre 11-13 repeticiones contra el 75% 1RM, entre 6-7 repeticiones contra el 85% 1RM y entre 2-3 repeticiones contra el 95% 1RM.

 

Tabla 1. Número de repeticiones hasta el fallo (nRM) completadas por cada nivel de fuerza relativa en los 4 ejercicios e intensidades examinados.

 

Por su parte, los resultados de la variabilidad intra-sujeto (test-retest) nos indican claramente que el nRM es extremadamente estable para un mismo participante (Tabla 2). Siguiendo con este mismo ejercicio del Press Banca, el análisis intra-sujeto encontró diferencias menores a 1 repetición ante cada %1RM cuando estos tests de máximo número de repeticiones se llevaron a cabo en una segunda ocasión (T1 vs T2): 65% 1RM (18 vs. 19 reps), 75% 1RM (12 vs. 12 reps), 85% 1RM (7 vs. 7 reps), y 95% 1RM (2 vs. 2 reps).

 

Tabla 2. Variabilidad intrasujeto en el número de repeticiones hasta el fallo (nRM) completadas en 2 días diferentes, por cada nivel de fuerza en los 4 ejercicios e intensidades. SEM: Error estándar de la medida.

 

Adicionalmente, la gran estabilidad que hemos encontrado para los valores nRM test-retest de un mismo participante presentan una segunda aplicación práctica crucial para la valoración y cuantificación de las adaptaciones del entrenamiento. En concreto, los resultados que se muestran en la Tabla 2 nos indican que si un deportista es capaz de realizar 2 repeticiones más ante una misma carga absoluta (por ej., 60 kg) después de un periodo de entrenamiento, puede tener una seguridad muy alta (SEM) de que esa carga le representa ya una intensidad relativa menor (%1RM), es decir, que ha mejorado su rendimiento ante esa magnitud de resistencia, y muy seguramente su fuerza dinámica máxima absoluta (1RM). Mejoras o retrocesos de 1 repetición ante la misma carga común no se pueden interpretar como un cambio de su rendimiento, ya que se encuentran dentro del margen de error más común de esta medida.

 

En el estudio de la fatiga incurrida en la serie, se encontró una relación muy estrecha (R2 ≥ 0,97) entre el número de repeticiones completadas y el porcentaje de pérdida de velocidad alcanzado en la serie. Por ejemplo, en el ejercicio de sentadilla completa (SQ) ante el 65% 1RM, una pérdida de velocidad del 10%, 20%, y 40%, se correspondió con la realización de 5, 8 y 15 repeticiones, respectivamente. Por otro lado, este análisis mostró diferencias en el número de repeticiones completadas por los sujetos con diferente nivel de fuerza en determinados ejercicios e intensidades. Por ejemplo, en el ejercicio de press de hombros (SP) ante el 75% 1RM, una pérdida de velocidad del 40% se correspondió con la realización de 6 repeticiones por parte de los sujetos con bajo nivel de fuerza (Low RSR) y 8 repeticiones por parte de los sujetos con medio (Medium RSR) y alto nivel de fuerza (High RSR).

Figura 1. Relación entre el número de repeticiones completadas y el porcentaje de pérdida de velocidad alcanzado.

 

En su conjunto, todos estos resultados tienen, a  nuestro juicio, un excepcional valor práctico para el campo del entrenamiento de fuerza, sea cual sea el nivel de experiencia del deportista. Concretamente, en la Tabla 3 se recogen los principales caracteres del esfuerzo que puede emplear un deportista para programar y ejecutar fielmente una determinada intensidad relativa y un determinado grado esfuerzo. Por ejemplo, un atleta con niveles de experiencia en el entrenamiento de fuerza medios o altos, que se programe en el ejercicio SQ un objetivo de pérdida de velocidad del 20% frente al 75% 1RM debería realizar las primeras 6 repeticiones con una carga absoluta (kg) que permitiría al deportista completar un total de 11-12 repeticiones.

Tabla 3. Carácter del esfuerzo y repeticiones de reserva (RIR) específicos para cada nivel de fuerza, intensidades y ejercicios. Número como superíndice (11): repeticiones máximas que podrían completarse en el %1RM específico; Número como subíndice (6): repeticiones en reserva.

 

Los resultados que presentamos en este trabajo refuerzan el uso de la metodología del carácter del esfuerzo como estrategia válida para programar y controlar el entrenamiento del día a día en deportistas con diferentes niveles de fuerza. Por tanto, mientras que el VBT es sin duda la estrategia más recomendable en contextos de investigación y el alto rendimiento deportivo donde se requiere la máxima precisión en la programación de la intensidad y la fatiga incurrida en la serie, la metodología del carácter del esfuerzo se posiciona como una alternativa precisa, práctica y accesible para ser implementada en la mayoría de los contextos que nos podemos encontrar en los deportes de equipo, deportes individuales, clases colectivas o entrenamientos telemáticos.

Comentario sobre calidad de la medida de los potenciómetros Assioma Favero y Rotor 2INpower

Rodríguez-Rielves, V., Lillo-Beviá, J. R., Buendía-Romero, Á., Martínez-Cava, A., Hernández-Belmonte, A., Courel-Ibáñez, J., & Pallarés, J. G. (2021). Are the Assioma Favero Power Meter Pedals a Reliable Tool for Monitoring Cycling Power Output?. Sensors, 21(8), 2789. Enlace a la Publicación

Rodríguez-Rielves, V., Martínez-Cava, A. Buendía-Romero, Á., Lillo-Beviá, J. R., Courel-Ibáñez, J., Hernández-Belmonte, A., & Pallarés, J. G. (2021). Reproducibility of the Rotor 2INpower crankset for monitoring cycling power output: A comprehensive analysis in different real-context situations. International Journal of Sports Physiology and Performance, In Press.

 

Para poder interpretar adecuadamente los registros de entrenamiento y competición de ciclistas y triatletas, resulta fundamental conocer los errores de medida que pueden generar los distintos medidores de potencia disponibles en el mercado. En concreto, si el error de la medida del potenciómetro es superior a los cambios detectados, nunca podríamos interpretar que dichos cambios son consecuencia de una modificación real en el rendimiento del deportista [1] (ej.: Si mejoro 7 W en un test de 20 min tras 10 semanas de entrenamiento ¿puedo interpretarlo como una mejora de mi estado de forma? ¿o este cambio de 7 W está dentro del margen de error del potenciómetro utilizado?). Junto a ello, también resulta fundamental determinar si dichos errores de medida son inherentes a la unidad concreta del dispositivo de potencia utilizado o, en su defecto, se mantienen constantes en diferentes unidades de la misma marca y modelo (ej.: El error de medida que se ha descrito para un juego concreto de pedales Favero, ¿es el mismo en cualquier otro juego de pedales Favero que pueda adquirir en la tienda?). Por último, la precisión de estos medidores de potencia se debe analizar ante todo el abanico real de cadencias, cargas y posiciones de pedaleo al que puede enfrentarse un ciclista en entrenamiento y competición. Igualmente, resulta decisivo analizar el efecto que puede tener sobre la calidad de la medida de estos dispositivos otras variables contaminantes como son las vibraciones propias del pedaleo en terrenos irregulares, por montaña, o el propio pavés (ej.: Un potenciómetro que presenta un error de 5 W cuando se pedalea sentado a 85 rpm y a una intensidad de 250 W en asfalto, ¿va a mantener ese mismo error cuando se pedalee de pie, ante una intensidad de 800 W sobre el pavés?). Teniendo en cuenta todos estos condicionantes, las dos recientes publicaciones que se presentan aquí han realizado un análisis exhaustivo de la calidad de la medida de los dispositivos Assioma Favero y Rotor 2INpower, dos de los potenciómetros más utilizados actualmente por ciclistas y triatletas.

Este examen de validez y reproducibilidad se llevó a cabo mediante un análisis intra-dispositivo (errores de medida generados al comparar 3 unidades del mismo potenciómetro) e inter-dispositivo (errores de medida generados al comparar cada potenciómetro con el gold-standard SRM). El diseño experimental incluyó cinco protocolos, tres test incrementales (GXT) a diferentes cadencias (70, 85, 100 rpm) y cargas de trabajo sub-máximas (100, 150, 200, 250, 300, 350 W) en posición sentada, un test GXT con cuatro cargas de trabajo submáximas (250, 350, 450, 550 W) en posición de pie, un test bajo condiciones de vibración (desde 20 a 40 Hz) a carga de trabajo constante (200 W; 85 rpm), un test GXT ante altas intensidades (450, 550, 650 W, en posición sentada, 85 rpm), y un sprint máximo de 8 s (hasta ~2000 W) (Figura 1).

 

Figura 1. Diseño experimental de ambos estudios

 

Para los GXT realizados en posición sentada y de pie, así como para los test bajo vibración, los potenciómetros Assioma Favero y Rotor 2INpower fueron instalados, junto con el dispositivo utilizado como criterio de referencia (SRM), en una bicicleta marca Giant (Figura 2). Además, en el caso de las pruebas realizadas en la bicicleta, la rueda trasera se desmontó y se acopló a un rodillo de entrenamiento Cycleops Hammer (previamente validado por nuestro laboratorio [2]), que proporcionaba la intensidad y cadencia objetivo en cada condición.

Durante los test bajo vibración, el sistema completo (bicicleta + rodillo Cycleops Hammer) fue instalado en una plataforma vibratoria. Por otro lado, durante los test ante altas intensidades y para el sprint máximo, los tres dispositivos (Assioma Favero, Rotor 2INpower y SRM) fueron instalados en un cicloergómetro Monark 847E, que nos aseguraba generar la resistencia mecánica necesaria para alcanzar las potencias extremas que se sometieron a estudio.

Figura 2. Ubicación de los tres medidores de potencia (Assioma Favero, Rotor 2INpower y SRM) durante el experimento.

 

Resultados del potenciómetro Assioma Favero

Se encontró un elevado acuerdo entre este medidor de potencia y el gold-standard ante intensidades situadas entre los 100 y 250 W (SEM = 2.3 – 6.4 W). Sin embargo, este dispositivo tendió a infraestimar la potencia (1 – 3%) a medida que esta aumentaba (Figura 3). Además, las vibraciones superiores a los 30Hz incrementaron significativamente (hasta un 4%) los errores de medición. Estos errores también fueron considerablemente mayores durante los esprines máximos (potencia pico y media de los esprines de 8 s).

 

Figura 3. Análisis Bland-Altman mostrando el nivel de acuerdo entre la unidad 1 (cuadrados rojos), 2 (rombos azules) y 3 (círculos verdes) del potenciómetro Assioma Favero y el dispositivo SRM (gold-standard), ante 3 diferentes cadencias (70, 85 y 100 rpm).

 

Resultados del potenciómetro Rotor 2INpower

Excepto en la situación de sentado a 100rpm y 100W de carga donde el sistema no ofrece una mínima resistencia al ciclista para mantener un patrón de pedaleo cómodo, se encontró una magnitud muy limitada de error cuando se compararon entre sí las tres unidades de Rotor 2INpower (SEM ≤ 12,3 W). Del mismo modo, estas tres unidades mostraron un elevado acuerdo con el gold-standard en todos los test GXT (SEM ≤13,1 W). Sin embargo, los errores obtenidos para los análisis intra- e inter-dispositivo fueron ligeramente mayores ante cadencias altas, posición de pedaleo sentado y altas vibraciones. Por otro lado, aunque el conjunto de unidades de Rotor 2INpower no mostró un error sistemático, se encontraron ligeras diferencias en la precisión en cada una de las tres unidades analizadas en comparación con el SRM (≤ 6.7 W).

 

Como conclusión, los resultados de ambas investigaciones demuestran que los potenciómetros Assioma Favero y Rotor 2INpower son herramientas altamente reproducibles para monitorizar el rendimiento y programar sesiones de entrenamiento de ciclismo. Sin embargo, debido a las diferentes magnitudes de error detectadas para cada marca y modelo de potenciómetro, así como las ligeras diferencias encontradas entre las distintas unidades del mismo potenciómetro, se recomienda a entrenadores y atletas utilizar, siempre que sea posible, el mismo medidor de potencia. En este sentido, cualquier test de valoración que se realice en campo o laboratorio se deberá lleva a cabo con el propio potenciómetro del ciclista, lo que permitirá identificar fielmente los cambios en el rendimiento producido por el programa de entrenamiento, y ser certero en la identificación individualizada de las zonas de trabajo.

 

Referencias

Hopkins, W. G. (2000). Measures of reliability in sports medicine and science. Sports Medicine, 30(1), 1–15.

Lillo-Bevia, J. R., & Pallarés, J. G. (2018). Validity and reliability of the Cycleops hammer cycle ergometer. International Journal of Sports Physiology and Performance, 13(7), 853–859.

Comentario del artículo “Effect of Pause vs. Rebound Techniques on Neuromuscular and Functional Performance After a Prolonged Velocity-Based Training”

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El presente estudio tuvo como objetivo analizar los distintos efectos adaptativos generados a nivel neuromuscular y funcional por el ejercicio de Sentadilla Completa (SQ) ejecutada con parada (PAUSE) o sin parada (REBOUND) entre las fases excéntrica y concéntrica de cada movimiento.

Para ello, se llevó a cabo una intervención de 10 semanas de duración en la que 26 sujetos (PAUSE = 13, REBOUND = 13) entrenaron el ejercicio SQ utilizando una de las dos técnicas: PAUSE o REBOUND. En ambas técnicas, los sujetos comenzaban desde una posición erguida, descendiendo en un movimiento continuo (fase excéntrica) a una velocidad controlada hasta que: i) la parte posterior de los muslos y el tríceps sural hacía contacto entre sí, o ii) el ángulo de la lordosis lumbar alcanzaba = 0°.1

En el momento que se encontraba en esta profundidad de sentadilla:

PAUSE SQ: Los participantes liberaban momentáneamente el peso de la barra durante 2 segundos en los soportes, pausando el movimiento entre las fases excéntrica-concéntrica, y minimizando así la contribución del ciclo de estiramiento-acortamiento. Tras dicha pausa, los sujetos debían invertir el movimiento y ascender hasta la posición vertical (fase concéntrica) a la máxima velocidad posible.

REBOUND SQ: Los sujetos invirtieron el movimiento y subieron hasta la posición vertical a la máxima velocidad posible tan pronto como llegaron al final de la fase excéntrica, aprovechando así el ciclo de estiramiento-acortamiento.

 

 

Todas las variables del programa de entrenamiento fueron idénticas para ambos grupos (2 sesiones/semana, 60-80% 1RM (Modelo Lineal), 4 – 5 series, 8 – 4 repeticiones por serie, 4 min de descanso entre series y mismo rango de movimiento para todas las repeticiones (Tabla 1). Además, con el objetivo de maximizar la precisión en la programación del estímulo de entrenamiento a lo largo de la intervención, la intensidad relativa (%1RM) de cada sesión fue programada utilizando la relación carga velocidad de cada variante: REBOUND2 – PAUSE1. Para ello, se fijó una velocidad objetivo (asociada al %1RM programado para la sesión) que los sujetos debían alcanzar en la primera repetición de cada serie de entrenamiento.3

 

Tabla 1. Características descriptivas del programa de entrenamiento llevado a cabo por los grupos PAUSE y REBOUND SQ. %1RM: Intensidad relativa; MPV: Velocidad media propulsiva.

 

Los efectos generados por cada técnica SQ fueron analizados mediante una batería de evaluaciones neuromusculares y funcionales (Figura 1):

Figura 1. Secuencia de evaluaciones neuromusculares y funcionales realizadas antes (T0) y después (T1) del programa de entrenamiento de fuerza. 1RM: Repetición máxima; CMJ: Salto vertical con contramovimiento.

 

Los principales resultados encontrados indican que imponer una pausa entre las fases excéntrica y concéntrica en el ejercicio SQ (técnica PAUSE), maximizaría las adaptaciones neuromusculares y funcionales, especialmente en acciones deportivas cuyo rendimiento depende principalmente de contracciones concéntricas puras (ej.: pedaleo, nado, paleo, aceleraciones desde parado). Por otro lado, las habilidades deportivas que dependen en gran medida del ciclo de estiramiento-acortamiento (ej.: salto vertical con contramovimiento o carrera) se beneficiarían de la técnica REBOUND, o al menos de una combinación de ambas técnicas.

 

Figura 2. Cambios medios e individuales en la 1RM (Paneles A y B) y MPV-ALL (Paneles C y D) desde la evaluación pre-entrenamiento (Columna izquierda) hasta la evaluación post-entrenamiento (Columna derecha) para cada grupo. 1RM: Repetición máxima; MPV-ALL: Velocidad media propulsiva ante todas las cargas. *Diferencias significativas al comparar Pre-Post. **Interacción estadísticamente significativa “tiempo × grupo».

 

Tabla 2. Cambios en las variables neuromusculares y funcionales desde el Pre-entrenamiento (T0) hasta el Post-entrenamiento (T1). CMJ: Salto vertical con contramovimiento; ES: Tamaño del efecto; MPV-ALL: Velocidad media propulsiva ante todas las cargas; T0-10: Tiempo de sprint de 0 a 10 m; T10-20: Tiempo de sprint de 10 a 20 m; T0-20: Tiempo de sprint de 0 a 20 m; WGTMEAN: Potencia media en el test Wingate; WGTPEAK: Potencia máxima en el test Wingate. *Diferencias significativas al comparar Pre-Post. **Interacción estadísticamente significativa “tiempo × grupo».

 

Además, con motivo de que la PAUSE SQ requiere la movilización de una menor cantidad de peso absoluto para alcanzar la misma intensidad relativa, esta técnica representaría una estrategia eficaz para reducir el estrés de compresión y cizalla generado sobre las estructuras tendinosas y articulares.

 

Referencias

  1. Martínez-Cava A, Morán-Navarro R, Sánchez-Medina L, González- Badillo JJ, Pallarés JG. Velocity- and power-load relationships in the half, parallel and full back squat. J Sports Sci. 2019;37(10):1088– 1096. doi:10.1080/02640414.2018.1544187.

 

  1. Sánchez-Medina L, Pallarés JG, Pérez C, Morán-Navarro R, González- Badillo JJ. Estimation of relative load from bar velocity in the full back squat exercise. Sport Med Int Open. 2017;1(2):e80–e88. doi:10.1055/s-0043-102933.

 

  1. Pareja-Blanco F, Rodríguez-Rosell D, Sánchez-Medina L, Goros- tiaga EM, González-Badillo JJ. Effect of movement velocity during resistance training on neuromuscular performance. Int J Sports Med. 2014;35(11):916–924. doi:10.1055/s-0033- 1363985.

 

Comentario del artículo “Linear programming produces greater, earlier and uninterrupted neuromuscular and functional adaptations than daily-undulating programming after velocity-based resistance training”

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La manipulación de las variables volumen e intensidad a lo largo del periodo de entrenamiento tiene una influencia directa sobre las adaptaciones generadas en los deportistas (Grgic et al., 2017). Entre los diferentes modelos utilizados para programar estas variables, destacan los modelo de programación lineal (incremento progresivo de la intensidad cada semana o conjunto de semanas, a medida que evoluciona el programa de entrenamiento) y el modelo de programación ondulante diario (variación diaria del volumen y la intensidad) (Harries et al., 2015; Prestes et al., 2009). El presente estudio tuvo como objetivo comparar el efecto de los modelos de programación lineal (LP) y ondulante diario (DUP) sobre las adaptaciones neuromusculares y funcionales.

 

Para ello, se llevó a cabo una intervención de 10 semanas de duración en la que 32 sujetos (LP = 16 sujetos, DUP = 16 sujetos) entrenaron el ejercicio de sentadilla completa. Con el objetivo de maximizar el control sobre la programación y monitorización del estímulo de entrenamiento, se utilizó la metodología basada en la velocidad en todas las sesiones. Además, todas las variables fueron idénticas para ambos grupos (2 sesiones/semana, carga 50-80% 1RM, 15% de pérdida de velocidad, 3 series, 4 min de descanso entre series y 3 días de descanso entre sesiones), a excepción de la estrategia utilizada para distribuir la intensidad relativa lo largo del programa de entrenamiento (Figura 1).

Figura 1. Evolución de la intensidad relativa durante el programa de entrenamiento para el modelo de programación lineal (LP) y ondulante diario (DUP).

El efecto de cada uno de estos modelos de programación sobre el rendimiento neuromuscular y funcional se evaluó a través del test con contramovimiento (CMJ), la relación carga-velocidad (incluyendo los cambios ante cargas comunes [AV], cargas bajas [AV > 1] y cargas altas [AV < 1]) y un test de fatiga (número total de repeticiones realizadas en el ejercicio de sentadilla con la carga de 1 m·s-1, hasta que la velocidad fuese inferior a 0.50 m·s-1).

 

Los principales resultados del estudio muestran que, a pesar de que ambos modelos mejoraron de manera significativa el rendimiento neuromuscular y funcional, el modelo LP parece proporcionar incrementos superiores, más tempranos e ininterrumpidas, en comparación con el modelo DUP (Figuras 2 y 3).

 

Figura 2. Cambios relativos (%) generados por el modelo de programación lineal (LP) y ondulante diario (DUP) sobre el salto con contramovimiento (CMJ), la fuerza dinámica máxima (1RM) y la fuerza ante cargas comunes (AV), cargas bajas (AV > 1) y cargas altas (AV < 1) en el ejercicio de sentadilla completa.

 

Figura 3. Evolución semanal de la fuerza dinámica máxima (1RM) en el ejercicio de sentadilla completa y el salto con contramovimiento (CMJ), para los modelos de programación lineal (LP) y ondulante diario (DUP).

 

Estos hallazgos sitúan a ambos modelos como estrategias eficaces de programación para incrementar el rendimiento del deportista. Sin embargo, el modelo de programación lineal parece proporcionar mejoras adicionales cuando el programa de entrenamiento realizado se fundamenta en la utilización de cargas moderadas (50-80% 1RM) y en un bajo grado de fatiga (~ 15% de pérdida de velocidad).

 

Referencias

Grgic, J., Mikulic, P., Podnar, H., & Pedisic, Z. (2017). Effects of linear and daily undulating periodized resistance training programs on measures of muscle hypertrophy: a systematic review and meta-analysis. PeerJ, 5, e3695. https://doi.org/10.7717/peerj.3695

Harries, S. K., Lubans, D. R., & Callister, R. (2015). Systematic Review and Meta-analysis of Linear and Undulating Periodized Resistance Training Programs on Muscular Strength. Journal of Strength and Conditioning Research, 29(4), 1113–1125. https://doi.org/10.1519/JSC.0000000000000712

Prestes, J., Frollini, A. B., de Lima, C., Donatto, F. F., Foschini, D., de Cássia Marqueti, R., Figueira, A., & Fleck, S. J. (2009). Comparison between linear and daily undulating periodized resistance training to increase strength. Journal of Strength and Conditioning Research, 23(9), 2437–2442. https://doi.org/10.1519/JSC.0b013e3181c03548

Comentario del artículo “Concurrent validity, inter-unit reliability and biological variability of a low-cost pocket radar for ball velocity measurement in soccer and tennis”

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La velocidad de la pelota (BV) se ha demostrado como una variable predictiva del rendimiento en deportes como el fútbol (Rada et al., 2019), tenis (Whiteside & Reid, 2017), béisbol (Slowik et al., 2019) o balonmano (Granados et al., 2007), entre otros. Aunque existen diferentes tecnologías para medir la BV, la gran precisión y facilidad de uso de las pistolas radar han posicionado a estos dispositivos como las herramientas más utilizadas en la práctica diaria y en la investigación científica (Brechbuhl et al., 2018; Delgado-García et al., 2019). A este respecto, el presente estudio tuvo como principal objetivo el análisis de la validez concurrente y el acuerdo inter-unidad de un dispositivo comercial llamado “Pocket radar”, cuyas dimensiones (similares a un teléfono móvil) y precio (~ 250 euros), lo hacen especialmente asequible y práctico para ser utilizado por los entrenadores en su día a día.

 

Para ello, 11 jugadores de fútbol realizaron 6 lanzamientos a portería y 13 jugadores de tenis llevaron a cabo 10 golpeos. Todas las ejecuciones fueron registradas de manera simultánea por dos unidades del dispositivo Pocket y el radar Stalker (criterio de referencia o gold standard). La validez concurrente fue examinada mediante la comparación de la BV registrada por cada dispositivo Pocket y el criterio de referencia (Pocket 1 vs. Stalker y Pocket 2 vs. Stalker), mientras que el acuerdo inter-unidad se examinó mediante la comparación de las dos unidades Pocket (Pocket 1 vs. Pocket 2) (Figura 1). Además, la variación en la BV generada por cada sujeto en sus respectivos lanzamientos/golpeos se utilizó para el análisis de la variabilidad biológica. El nivel de acuerdo y la magnitud de los errores incluyeron el coeficiente de correlación intraclase (ICC), el coeficiente de correlación de Pearson (r), el sesgo (bias) y el cambio mínimo detectable (SDC).

Figura 1. Ubicación de los diferentes dispositivos durante el registro de los datos y representación gráfica de los análisis de validez concurrente y acuerdo inter-unidad.

Los resultados de los análisis de validez concurrente y acuerdo inter-unidad se ilustran en la Tabla 1 y Figura 2.  Como puede observarse, se encontró un excelente acuerdo (ICC ≥ 0.98, r ≥ 0.98) y una muy baja magnitud de error (SDC ≤ 7.70 km-h-1, bias ≤ 3.19 km-h-1) entre ambas unidades de Pocket radar y el dispositivo Stalker, en fútbol y tenis. Del mismo modo, el acuerdo inter-unidad mostró bajos errores técnicos (SDC ≤ 5.49 km-h-1, bias ≤ -0.93 km-h-1) y una concordancia casi perfecta (ICC = 0.99, r ≥ 0.98) en ambos deportes. Estos errores técnicos fueron menores que las variaciones debidas a la variabilidad biológica, tanto en fútbol (SDC = 2,47 km·h-1 vs. SDC ≥ 8.6 km·h-1) como en tenis (SDC = 5,49 km·h-1 vs. SDC ≥ 21.95 km·h-1).

 

Tabla 1. Validez concurrente (primera y segunda columna) y acuerdo inter-unidad (tercera columna) del dispositivo Pocket radar. SEM: error estándar de medida; SDC: cambio mínimo detectable; CV: SEM expresado como coeficiente de variación; ICC: coeficiente de correlación intraclase; CI: intervalo de confianza; CCC: coeficiente de correlación de concordancia.

Figura 2. Validez concurrente (paneles A y B) y acuerdo inter-unidad (paneles C-F) del dispositivo Pocket radar en las sesiones de fútbol y tenis, representado mediante gráficos de dispersión y Bland-Altman. SEE: error estándar de estimación; r: coeficiente de correlación de Pearson; LoA: límites de acuerdo (LoA = bias ± 1.96 SD)

En base a los excelentes resultados encontrados por este estudio, los entrenadores, preparadores físicos e incluso investigadores, podrían confiar en la herramienta Pocket radar para evaluar la BV en su práctica diaria (ej.: para analizar la influencia de diferentes modificaciones de la técnica o evaluar el estado físico del deportista), así como después de intervenciones específicas (ej.: programas de entrenamiento de fuerza). En este sentido y teniendo en cuenta los bajos errores técnicos encontrados por esta investigación, los profesionales que utilicen esta herramienta podrían estar seguros de que las modificaciones en la BV no se deben a errores tecnológicos del radar, sino a cambios en el rendimiento del atleta. Finalmente, se añaden algunas características del dispositivo Pocket radar que apoyan su uso práctico:

 

  • Su batería está formada por pilas convencionales, lo que posibilita cambiarlas en caso de necesidad en muy poco tiempo.
  • Su pequeño tamaño y su escaso peso (similar a un teléfono móvil), permiten transportarlo en el bolsillo.
  • Su funcionamiento es rápido (apuntar y disparar), sin necesidad de calibraciones o programaciones previas.
  • Ofrece una lectura rápida y precisa. Además, la nueva versión permite sincronizarlo con el teléfono móvil y disponer del valor de la velocidad junto con la grabación del gesto técnico.
  • Es una herramienta muy motivante para el trabajo con el deportista, pudiendo realizar comparaciones, tanto con él mismo como con el resto del grupo.

Referencias

Brechbuhl, C., Girard, O., Millet, G.P., & Schmitt, L. (2018). Differences within elite female tennis players during an incremental field test. Medicine & Science in Sports & Exercise, 50(12), 2465–2473. https://doi.org/10.1249/450MSS.0000000000001714.

Delgado-García, G., Vanrenterghem, J., Muñoz-García, A., Molina-Molina, A., & Soto-Hermoso, V.M. (2019). Does stroke performance in amateur tennis players depend on functional power generating capacity? The Journal of Sports Medicine and Physical Fitness, 59(5), 760–766. https://doi.org/10.23736/S0022-4707.18.08518-3.

Granados, C., Izquierdo, M., Ibañez, J., Bonnabau, H., & Gorostiaga, E.M. (2007). Differences in physical fitness and throwing velocity among elite and amateur female handball players. International Journal of Sports Medicine, 28(10), 860–867. https://doi.org/10.1055/s-2007-964989.

Rada, A., Kuvačić, G., De Giorgio, A., Sellami, M., Ardigò, L.P., Bragazzi, N.L., & Padulo, J. (2019). The ball kicking speed: A new, efficient performance indicator in youth soccer. Plos One, 14(5), e0217101. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0217101.

Slowik, J.S., Aune, K.T., Diffendaffer, A.Z., Lyle Cain, E., Dugas, J.R., & Fleisig, G.S. (2019). Fastball velocity and elbow-varus torque in professional baseball pitchers. Journal of Athletic Training, 54(3), 296–301. https://doi.org/10.4085/1062-6050-558-17.

Whiteside, D., & Reid, M. (2017). Spatial characteristics of professional tennis serves with implications for serving aces: A machine learning approach. Journal of Sports Sciences, 35(7), 648–654. https://doi.org/10.1080/02640414.2016.1183805.

Comentario al artículo «Supervised Exercise (Vivifrail) Protects Institutionalized Older Adults Against Severe Functional Decline After 14 Weeks of COVID Confinement»

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Courel-Ibáñez J, Pallarés JG, García-Conesa S, Buendía-Romero Á, Martínez-Cava A, Izquierdo M. Supervised Exercise (Vivifrail) Protects Institutionalized Older Adults Against Severe Functional Decline After 14 Weeks of COVID Confinement. J Am Med Dir Assoc (JAMDA). 2020;0(0). doi:10.1016/j.jamda.2020.11.007

Las residencias de mayores han sido, y siguen siendo, uno de los sectores más vulnerables y castigados por la pandemia del COVID-19.1,2 Además de la elevada tasa de mortalidad del virus en personas mayores de 75 años, las medidas de confinamiento están teniendo un impacto devastador como consecuencia de la falta de actividad física.3,4 Como resultado, esta inactividad sostenida en el tiempo está aumentando la discapacidad funcional, el deterioro cognitivo y el riesgo de complicaciones severas por enfermedades y patologías previas a consecuencia de una mayor debilidad.5–7  Esta catástrofe podría evitarse atendiendo a las evidencias que sostienen que el entrenamiento físico supervisado puede ser un tratamiento tremendamente eficiente y sostenible, no solo para prevenir, sino para una mejor y más rápida recuperación de estas complicaciones en personas mayores hospitalizadas y con comorbilidad.8–10

En este estudio presentamos datos de los efectos de una intervención de entrenamiento físico durante la primera ola de COVID (de marzo a junio de 2020) en personas entre 75 y 100 años que viven en residencias de mayores (Figura 1). Los participantes recibieron 4 semanas de entrenamiento multicomponente e individualizado (www.vivifrail.com) dirigido por Educadores Físico-Deportivos titulados con la supervisión del equipo sanitario de cada centro. Tras estas 4 semanas, un grupo completó 14 semanas más de entrenamiento, mientras que el otro se vio forzado a interrumpir el entrenamiento durante 14 semanas debido a las medidas de confinamiento. En cada uno de estos tres periodos (Inicio, tras 4 semanas y tras 18 semanas), los participantes completaron una serie de tests de capacidad funcional, incluyendo pruebas de equilibrio, fuerza, agilidad y velocidad de marcha.

Figura 1. Diseño experimental

Los resultados mostraron que 4 semanas de entrenamiento fueron suficientes para generar mejoras significativas del 15% al 50% en todas las pruebas físicas. Estas mejoras, además, fueron similares en ambos grupos, aun siendo residentes de diferentes centros. El grupo que continuó con el entrenamiento durante 14 semanas más siguió mejorando. Por el contrario, el grupo que detuvo el entrenamiento durante 14 semanas por confinamiento vio disminuida su capacidad funcional. Sin embargo, mantuvieron una mejor condición física en comparación con el estado inicial (Figura 2).

Figura 2. Cambios en la capacidad funcional (puntuación de la batería SPPB). Los datos son medias e intervalos de confianza del 95% ajustados para los valores iniciales. La zona sombreada representa los puntos de corte de la fragilidad según la literatura.11,12 †‡ Diferencias significativas en el tiempo (prueba t pareada P <.05).

 

Estos resultados se pueden explicar, además, debido a la gran efectividad del programa en solo 4 semanas, logrando que el 21% de los participantes revirtieran su fragilidad y que el 46% lograran ser prácticamente autónomos en tan solo 4 semanas.

Como conclusión, cabe destacar que las mejoras de salud a corto plazo después de 4 semanas de entrenamiento supervisado e individualizado en personas frágiles institucionalizadas entre 75 y 100 años persisten después de 14 semanas de inactividad forzada por confinamiento, evitando parcialmente el deterioro funcional severo y la pérdida de fuerza. Estos resultados demuestran el impacto positivo y protector de las intervenciones de ejercicio agudo en residencias de mayores.

A la espera de que la vacuna sea una realidad, parece más que recomendable introducir programas presenciales de ejercicio multicomponente en residencias de mayores y centros de cuidado como actividad esencial para proteger a los adultos mayores del deterioro funcional severo como consecuencia de condiciones estrictas de confinamiento.

Este estudio forma parte del proyecto HEAL13 (http://www.hpsportsscience.com/heal/). Agradecemos a los gerentes de las residencias, personal sanitario, familiares y participantes que han confiado en nosotros para incorporar los programas de ejercicio físico individualizados como parte de las actividades diarias de los centros de mayores.

Figura 4. Ejemplos de algunas de las pruebas de un participante.

Referencias

  1. Jordan RE, Adab P, Cheng KK. Covid-19: Risk factors for severe disease and death. BMJ. 2020;368. doi:10.1136/bmj.m1198
  2. Zhou F, Yu T, Du R, et al. Clinical course and risk factors for mortality of adult inpatients with COVID-19 in Wuhan, China: a retrospective cohort study. Lancet. 2020;395(10229):1054-1062. doi:10.1016/S0140-6736(20)30566-3
  3. Casas-Herrero A, Cadore EL, Zambom-Ferraresi F, et al. Functional Capacity, Muscle Fat Infiltration, Power Output, and Cognitive Impairment in Institutionalized Frail Oldest Old. Rejuvenation Res. 2013;16(5):396-403. doi:10.1089/rej.2013.1438
  4. O’Caoimh R, Galluzzo L, Rodríguez-Laso Á, et al. Prevalence of frailty at population level in European ADVANTAGE Joint Action Member States: a systematic review and meta-analysis. Ann Ist Super Sanita. 2018;54(3):226-238. doi:10.4415/ANN_18_03_10
  5. Hall G, Laddu DR, Phillips SA, Lavie CJ, Arena R. A tale of two pandemics: How will COVID-19 and global trends in physical inactivity and sedentary behavior affect one another? Prog Cardiovasc Dis. Published online 2020. doi:10.1016/j.pcad.2020.04.005
  6. Bhutani S, Cooper JA. COVID‐19 related home confinement in adults: weight gain risks and opportunities. Obesity. Published online May 19, 2020:oby.22904. doi:10.1002/oby.22904
  7. Brooks SK, Webster RK, Smith LE, et al. The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence. Lancet. 2020;395(10227):912-920. doi:10.1016/S0140-6736(20)30460-8
  8. Sáez de Asteasu ML, Martínez-Velilla N, Zambom-Ferraresi F, et al. Changes in muscle power after usual care or early structured exercise intervention in acutely hospitalized older adults. J Cachexia Sarcopenia Muscle. Published online March 10, 2020:jcsm.12564. doi:10.1002/jcsm.12564
  9. Martínez-Velilla N, Casas-Herrero A, Zambom-Ferraresi F, et al. Effect of Exercise Intervention on Functional Decline in Very Elderly Patients During Acute Hospitalization. JAMA Intern Med. 2019;179(1):28. doi:10.1001/jamainternmed.2018.4869
  10. Izquierdo M, Morley JE, Lucia A. Exercise in people over 85. BMJ. 2020;368. doi:10.1136/bmj.m402
  11. Izquierdo M, Casas-Herrero A, Zambm-Ferraresi F, et al. Multicomponent physical exercise program vivifrail. A practical guide for prescribing a Multicomponent Physical training program to prevent weakness and falls in people over 70. Published 2017. http://vivifrail.com/wp-content/uploads/2019/11/VIVIFRAIL-ENG-Interactivo.pdf
  12. Ramírez‐Vélez R, Correa‐Bautista JE, García‐Hermoso A, Cano CA, Izquierdo M. Reference values for handgrip strength and their association with intrinsic capacity domains among older adults. J Cachexia Sarcopenia Muscle. 2019;10(2):278-286. doi:10.1002/jcsm.12373
  13. Courel-Ibáñez J, Pallarés JG. Effects of β-hydroxy-β-methylbutyrate (HMB) supplementation in addition to multicomponent exercise in adults older than 70 years living in nursing homes, a cluster randomized placebo-controlled trial: the HEAL study protocol. BMC Geriatr. 2019;19(1):188. doi:10.1186/s12877-019-1200-5

 

Comentario del artículo “Wingate Test, When Time and Overdue Fatigue Matter: Validity and Sensitivity of Two Time-Shortened Versions”

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Desde que se desarrolló a finales de la década de 1970, el test anaeróbico Wingate (WAnT) se ha convertido en uno de los principales test para evaluar el rendimiento del metabolismo anaeróbico de producción de energía (Bar-Or et al., 1980). En concreto, esta prueba nos permite estimar la capacidad anaeróbica del deportista, definida como la cantidad total de ATP que puede resintetizar la vía glucolítica en un esfuerzo de máxima intensidad hasta el agotamiento. Igualmente, este procedimiento nos permite estimar la cantidad máxima de ATP resintetizada en la glucolisis anaeróbica por unidad de tiempo, conocida como potencia anaeróbica (Calbet, 2008).

Durante el WAnT tradicional, el deportista debe pedalear lo más rápido posible sin una distribución del esfuerzo (all-out) durante 30 segundos (Bar-Or, 1987), lo que suele generar una extrema fatiga central y periférica que puede prolongarse hasta varios días, normalmente acompañada de náuseas, mareos, dolores de cabeza y vómitos (Maud y Shultz, 1989). Por lo tanto, el objetivo del presente estudio fue analizar la validez y sensibilidad de dos test WAnT abreviados de 15 (WAnT15) y 20 (WAnT20) segundos de duración.

Para ello, se llevaron a cabo 3 fases. En la fase A, 40 participantes realizaron un WAnT de 30 s en un cicloergómetro. Los primeros 15 y 20 segundos de este test se utilizaron para elaborar dos modelos de regresión predictiva de la prueba tradicional de 30 s. En la fase B, 15 participantes realizaron otro test WAnT de 30 s, con el fin de examinar la capacidad predictiva de los modelos de regresión (WAnT15 y WAnT20) elaborados en la fase B. Finalmente, en la fase C, 11 deportistas completaron un programa de entrenamiento de fuerza de 10 semanas utilizando el ejercicio de sentadilla completa (TRAIN), mientras que otros 11 sujetos cesaron completamente su actividad física durante dicho periodo de 10 semanas (CONTROL).  Antes (T0) y después (T10) de esta intervención de entrenamiento o desentrenamiento, los participantes completaron un WAnT de 30 s. Los cambios en la potencia media (MPO) obtenidos en este test fueron utilizados para interpretar de manera práctica la sensibilidad de los protocolos abreviados WAnT15 y WAnT20.

Figura 2. Ejemplo representativo de la potencia instantánea durante el WAnT tradicional de 30 s y valores específicos utilizados para calcular las variables predictivas incluidas en los modelos abreviados WAnT15 y WAnT20. PPO: Potencia máxima, MinPO: Potencia mínima, MPO: Potencia media, FI: Índice de fatiga.

Los principales resultados de este estudio sugieren que los valores de MPO obtenidos en el test WANT tradicional de 30 s, pueden ser estimados con precisión usando las versiones abreviadas de 15 s y 20 s, especialmente esta última. De esta manera, los profesionales podrían reducir los efectos negativos asociados con la excesiva fatiga producida por el protocolo original, lo que resulta especialmente interesante cuando el test WAnT se realiza junto con otras evaluaciones físicas.

Figura 3. Validación cruzada (Fase B). Magnitud de error generada por las estimaciones de los test abreviados WAnT15 y WAnT20 en la predicción de la potencia media (MPO) producida durante el WAnT tradicional de 30 s.

Figura 4. Cambios de potencia media (MPO) generados en el test WAnT tradicional de 30 s, realizado antes (T0) y después (T10) de 10 semanas de entrenamiento de fuerza (TRAIN) o desentrenamiento (CONTROL). El color de los puntos en T10 representa un cambio de MPO detectado: tanto por el WAnT15 como por el WAnT20 (círculos verdes), únicamente por el WAnT20 (círculos azules) o por ninguno de los dos test abreviados (círculos blancos). x2: Dos individuos con el mismo cambio de MPO.

Referencias

Bar-Or, O., Dotan, R., Inbar, O., Rothstein, A., Karlsson, J., y Tesch, P. (1980). Anaerobic capacity and muscle fiber type distribution in man. International journal of sports medicine, 1(02), 82-85. https://doi.org/10.1055/s-2008-1034636  

Bar-Or, O. (1987). The Wingate anaerobic test an update on methodology, reliability and validity. Sports medicine, 4(6), 381-394. https://doi.org/10.2165/00007256-198704060- 00001

Calbet, J.A. (2008). Potencia y capacidad anaeróbicas. En Chicharro, J.L. y Fernández- Vaquero A. (Eds.) Fisiología del Ejercicio (3a ed. P. 487) Madrid: Editorial Médica Panamericana

Maud, P. J., y Shultz, B. B. (1989). Norms for the Wingate anaerobic test with comparison to another similar test. Research Quarterly for Exercise and Sport, 60(2), 144-151. https://doi.org/10.1080/02701367.1989.10607429

Comentario del artículo “Familiarization and Reliability of the Isometric Knee Extension Test for Rapid Force Production Assessment”

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La RFD (del inglés “Rate of Force Development”) es una medida de la capacidad de producción de fuerza de gran interés tanto para el rendimiento como para la salud. Se define como la velocidad a la que los elementos contráctiles del músculo pueden desarrollar fuerza (Aagaard et al., 2002) y se mide a través de test balísticos, es decir, ejecutados “lo más rápido posible”.

En este estudio identificamos la fiabilidad de un test isométrico y balístico de extensión de rodilla utilizando equipos de medida portátiles, como fueron una mesa adaptada y acolchada, y un sensor de fuerza Chronojump enganchado a una tobillera (Imagen 1).

Imagen 1. Equipo de medida

Participaron 14 deportistas no familiarizados con test. Completaron dos veces el test en dos días diferentes (Sesión 1 y 2). En cada sesión, los participantes realizaron tres series de contracciones balísticas de 2 s (lo más rápido y fuerte posible), con una flexión de rodilla de 110° y con 30 s de descanso (Imagen 1, derecha), siguiendo las recomendaciones establecidas en la literatura (Maffiuletti et al., 2016; Rodríguez-Rosell et al, 2018).

El sensor conectado a un ordenador registró en tiempo real variables de interés como la fuerza concéntrica máxima (Fmax), la tasa de producción la fuerza por unida de tiempo (RFD) y el impulso. Para la RFD y el impulso se tomaron tres referencias temporales: contracciones rápidas (los primeros 50 ms), intermedias (de 0 a 150 ms) y tardías (de 0 a 250 ms). En la Imagen 2 se incluye un ejemplo de parte de las medidas registradas por el software.

Imagen 2. Ejemplo del software utilizado para el registro de las variables en las diferentes fases de contracción (i.e., rangos temporales de 0-50 ms, 0-150 ms y 0-250 ms).

En la Tabla 1 se incluyen los resultados del rango (mínimo y máximo del conjunto de la muestra) coeficiente de variación (CV) y del error en valores absolutos (SEM) entre las medidas de test y retest.

Los principales resultados de este estudio muestran que:

  • Durante la fase “tardía” de la contracción (Fmax y RFD/Impulso de 0 a 250 ms) mostraron valores muy fiables desde la primera sesión y sin necesidad de familiarización.
  • La fase intermedia (de 0 a 150 ms) mostró una fiabilidad moderada después de una sesión de familiarización.
  • Por el contrario, la fase más rápida (0 a 50 ms) no alcanzó una fiabilidad suficiente ni siquiera después de una sesión de familiarización.

Como aplicación práctica, estos hallazgos nos permiten determinar que:

  • En sujetos entrenados, pero sin experiencia en este test, es posible medir la Fmax y capacidad de producción de fuerza en fases tardías (0-250 ms) con una elevada fiabilidad desde la primera sesión utilizando un equipo de medida portátil y relativamente asequibles para entrenadores/investigadores (~ 300 €), siguiendo los procedimientos anteriormente descritos.
  • Tras una primera sesión de familiarización, es posible obtener medidas moderadamente fiables de la producción de fuerza en fases más rápidas (0-150 ms).

Referencias:

Aagaard P.; Simonsen E.B.; Andersen J.L.; Magnusson P.; and Dyhre-Poulsen P. Increased rate of force development and neural drive of human skeleton muscle following resistance training. J Appl Physiol. 2002, 93: 1318-1326.

Maffiuletti, N.A.; Aagaard, P.; Blazevich, A.J.; Folland, J.; Tillin, N.; Duchateau, J. Rate of force development: Physiological and methodological considerations. Eur. J. Appl. Physiol. 2016, 116, 1091–1116.

Oranchuk, D.J.; Switaj, Z.J.; Zuleger, B.M. The Addition of a “Rapid Response” Neuromuscular Activation To a Standard Dynamic Warm-Up Improves Isometric Force and Rate of Force Development. J. Aust. Strength Cond. 2017, 25, 19–24.

 Rodríguez-Rosell, D.; Pareja-Blanco, F.; Aagaard, P.; González-Badillo, J.J. Physiological and methodological aspects of rate of force development assessment in human skeletal muscle. Clin. Physiol. Funct. Imaging 2018, 38, 743–762.