Comentario al artículo «Supervised Exercise (Vivifrail) Protects Institutionalized Older Adults Against Severe Functional Decline After 14 Weeks of COVID Confinement»

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Courel-Ibáñez J, Pallarés JG, García-Conesa S, Buendía-Romero Á, Martínez-Cava A, Izquierdo M. Supervised Exercise (Vivifrail) Protects Institutionalized Older Adults Against Severe Functional Decline After 14 Weeks of COVID Confinement. J Am Med Dir Assoc (JAMDA). 2020;0(0). doi:10.1016/j.jamda.2020.11.007

Las residencias de mayores han sido, y siguen siendo, uno de los sectores más vulnerables y castigados por la pandemia del COVID-19.1,2 Además de la elevada tasa de mortalidad del virus en personas mayores de 75 años, las medidas de confinamiento están teniendo un impacto devastador como consecuencia de la falta de actividad física.3,4 Como resultado, esta inactividad sostenida en el tiempo está aumentando la discapacidad funcional, el deterioro cognitivo y el riesgo de complicaciones severas por enfermedades y patologías previas a consecuencia de una mayor debilidad.5–7  Esta catástrofe podría evitarse atendiendo a las evidencias que sostienen que el entrenamiento físico supervisado puede ser un tratamiento tremendamente eficiente y sostenible, no solo para prevenir, sino para una mejor y más rápida recuperación de estas complicaciones en personas mayores hospitalizadas y con comorbilidad.8–10

En este estudio presentamos datos de los efectos de una intervención de entrenamiento físico durante la primera ola de COVID (de marzo a junio de 2020) en personas entre 75 y 100 años que viven en residencias de mayores (Figura 1). Los participantes recibieron 4 semanas de entrenamiento multicomponente e individualizado (www.vivifrail.com) dirigido por Educadores Físico-Deportivos titulados con la supervisión del equipo sanitario de cada centro. Tras estas 4 semanas, un grupo completó 14 semanas más de entrenamiento, mientras que el otro se vio forzado a interrumpir el entrenamiento durante 14 semanas debido a las medidas de confinamiento. En cada uno de estos tres periodos (Inicio, tras 4 semanas y tras 18 semanas), los participantes completaron una serie de tests de capacidad funcional, incluyendo pruebas de equilibrio, fuerza, agilidad y velocidad de marcha.

Figura 1. Diseño experimental

Los resultados mostraron que 4 semanas de entrenamiento fueron suficientes para generar mejoras significativas del 15% al 50% en todas las pruebas físicas. Estas mejoras, además, fueron similares en ambos grupos, aun siendo residentes de diferentes centros. El grupo que continuó con el entrenamiento durante 14 semanas más siguió mejorando. Por el contrario, el grupo que detuvo el entrenamiento durante 14 semanas por confinamiento vio disminuida su capacidad funcional. Sin embargo, mantuvieron una mejor condición física en comparación con el estado inicial (Figura 2).

Figura 2. Cambios en la capacidad funcional (puntuación de la batería SPPB). Los datos son medias e intervalos de confianza del 95% ajustados para los valores iniciales. La zona sombreada representa los puntos de corte de la fragilidad según la literatura.11,12 †‡ Diferencias significativas en el tiempo (prueba t pareada P <.05).

 

Estos resultados se pueden explicar, además, debido a la gran efectividad del programa en solo 4 semanas, logrando que el 21% de los participantes revirtieran su fragilidad y que el 46% lograran ser prácticamente autónomos en tan solo 4 semanas.

Como conclusión, cabe destacar que las mejoras de salud a corto plazo después de 4 semanas de entrenamiento supervisado e individualizado en personas frágiles institucionalizadas entre 75 y 100 años persisten después de 14 semanas de inactividad forzada por confinamiento, evitando parcialmente el deterioro funcional severo y la pérdida de fuerza. Estos resultados demuestran el impacto positivo y protector de las intervenciones de ejercicio agudo en residencias de mayores.

A la espera de que la vacuna sea una realidad, parece más que recomendable introducir programas presenciales de ejercicio multicomponente en residencias de mayores y centros de cuidado como actividad esencial para proteger a los adultos mayores del deterioro funcional severo como consecuencia de condiciones estrictas de confinamiento.

Este estudio forma parte del proyecto HEAL13 (http://www.hpsportsscience.com/heal/). Agradecemos a los gerentes de las residencias, personal sanitario, familiares y participantes que han confiado en nosotros para incorporar los programas de ejercicio físico individualizados como parte de las actividades diarias de los centros de mayores.

Figura 4. Ejemplos de algunas de las pruebas de un participante.

Referencias

  1. Jordan RE, Adab P, Cheng KK. Covid-19: Risk factors for severe disease and death. BMJ. 2020;368. doi:10.1136/bmj.m1198
  2. Zhou F, Yu T, Du R, et al. Clinical course and risk factors for mortality of adult inpatients with COVID-19 in Wuhan, China: a retrospective cohort study. Lancet. 2020;395(10229):1054-1062. doi:10.1016/S0140-6736(20)30566-3
  3. Casas-Herrero A, Cadore EL, Zambom-Ferraresi F, et al. Functional Capacity, Muscle Fat Infiltration, Power Output, and Cognitive Impairment in Institutionalized Frail Oldest Old. Rejuvenation Res. 2013;16(5):396-403. doi:10.1089/rej.2013.1438
  4. O’Caoimh R, Galluzzo L, Rodríguez-Laso Á, et al. Prevalence of frailty at population level in European ADVANTAGE Joint Action Member States: a systematic review and meta-analysis. Ann Ist Super Sanita. 2018;54(3):226-238. doi:10.4415/ANN_18_03_10
  5. Hall G, Laddu DR, Phillips SA, Lavie CJ, Arena R. A tale of two pandemics: How will COVID-19 and global trends in physical inactivity and sedentary behavior affect one another? Prog Cardiovasc Dis. Published online 2020. doi:10.1016/j.pcad.2020.04.005
  6. Bhutani S, Cooper JA. COVID‐19 related home confinement in adults: weight gain risks and opportunities. Obesity. Published online May 19, 2020:oby.22904. doi:10.1002/oby.22904
  7. Brooks SK, Webster RK, Smith LE, et al. The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence. Lancet. 2020;395(10227):912-920. doi:10.1016/S0140-6736(20)30460-8
  8. Sáez de Asteasu ML, Martínez-Velilla N, Zambom-Ferraresi F, et al. Changes in muscle power after usual care or early structured exercise intervention in acutely hospitalized older adults. J Cachexia Sarcopenia Muscle. Published online March 10, 2020:jcsm.12564. doi:10.1002/jcsm.12564
  9. Martínez-Velilla N, Casas-Herrero A, Zambom-Ferraresi F, et al. Effect of Exercise Intervention on Functional Decline in Very Elderly Patients During Acute Hospitalization. JAMA Intern Med. 2019;179(1):28. doi:10.1001/jamainternmed.2018.4869
  10. Izquierdo M, Morley JE, Lucia A. Exercise in people over 85. BMJ. 2020;368. doi:10.1136/bmj.m402
  11. Izquierdo M, Casas-Herrero A, Zambm-Ferraresi F, et al. Multicomponent physical exercise program vivifrail. A practical guide for prescribing a Multicomponent Physical training program to prevent weakness and falls in people over 70. Published 2017. http://vivifrail.com/wp-content/uploads/2019/11/VIVIFRAIL-ENG-Interactivo.pdf
  12. Ramírez‐Vélez R, Correa‐Bautista JE, García‐Hermoso A, Cano CA, Izquierdo M. Reference values for handgrip strength and their association with intrinsic capacity domains among older adults. J Cachexia Sarcopenia Muscle. 2019;10(2):278-286. doi:10.1002/jcsm.12373
  13. Courel-Ibáñez J, Pallarés JG. Effects of β-hydroxy-β-methylbutyrate (HMB) supplementation in addition to multicomponent exercise in adults older than 70 years living in nursing homes, a cluster randomized placebo-controlled trial: the HEAL study protocol. BMC Geriatr. 2019;19(1):188. doi:10.1186/s12877-019-1200-5